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INSIDE OUT #2. Entrevista a Dan Yeager: “Estudié cada interpretación de Leatherface, pero siempre volví al original para obtener la inspiración final.”

16 minutos de lectura

Por Guillermo Martínez.

No caben dudas de que son relativamente pocas las películas de terror que realmente han marcado un antes y un después en la historia del cine, ya sea por su temática, su estética, la época en la que fueron estrenadas o por habernos regalado personajes inolvidables que se instauraron en nuestra memoria para siempre.

Antes de Michael Myers, Jason Voorhees o Freddy Krueger llegó a nuestras vidas un personaje que impactó profundamente en la retina de todos aquellos que nos animábamos a adentrarnos en los horrores cinematográficos de aquella época en busca de sangre, tripas y adrenalina en pos de pasar un muy buen rato (o no tan bueno), sabiendo que aquello que estábamos viendo en pantalla solo era un cuento y nosotros éramos parte del mismo como espectadores. La sensación de sentirse a salvo siempre fue adictiva para todo fanático del género.

Una de las películas más atroces e impactantes que se estrenaron en la década de 1970 fue “The Texas Chainsaw Massacre“, dirigida por Tobe Hooper. Sucia, cruda, sádica y tenebrosa por igual. Creo que todo fanático del film original no debe olvidar ese calor sofocante y las tonalidades que nos transmitía el paisaje, sus personajes transpirados, la brutalidad de sus escenas y el espíritu low cost que se respiraba en cada uno de los planos. Cada uno de esos ingredientes encajaban a la perfección dentro de un engranaje que más tarde se convertiría en uno de los principales pilares del cine de terror y traería al mundo a uno de los psicópatas más icónicos del género: Leatherface.

Tuve la oportunidad de entrevistar a Dan Yeager, actor, productor y guionista que llevó la máscara y la motosierra entre sus manos en la entrega del 2013: Texas Chainsaw 3D.
¿Qué se siente interpretar a Leatherface? ¿Cómo es meterse en la mente del personaje? ¿Cómo llegó a conseguir ese papel y qué significó en su vida? Hablamos de eso y mucho más.

Los invito a meterse de lleno en una entrevista fascinante en donde me cuenta todos los detalles acerca del personaje, su interpretación, sus trabajos y en qué momento se encuentra luego de haber sido parte de una de las sagas más emblemáticas del cine de terror.

GM: ¿Nos podrías contar algo acerca de tu infancia? ¿Cuándo y cómo surgió tu interés hacia el cine?

DY: Crecí en un pequeño pueblo de Ohio, a unas 20 millas al sur de Cleveland. El mercado de la televisión de Cleveland en ese momento contaba con tres programas infantiles semanales, dedicados a películas de terror y ciencia ficción, por lo que la mayoría de los viernes y sábados por la noche, y los sábados por la tarde, nos dedicábamos a ver películas. Mi padre también era un amante del cine. Tanto él como yo veíamos películas en lugar de hablar, realmente era la única conexión que teníamos.
Compré una cámara de cine de 8mm usada en el mercadillo cuando tenía unos diez años. Limpiaba las zanjas en busca de botellas de refresco (recaudábamos 5 centavos de cada una) y me dedicaba a recolectar lo suficiente para un rollo de película. Luego tenía que recolectar más botellas para pagar el procesamiento de la película en Kmart. También cortaba el césped para obtener dinero extra. Sin embargo, las oportunidades para rastrillar hojas y palear la nieve eran escasas, ya que la mayoría de la gente tenía a sus propios hijos para ese trabajo. Realmente odiaba el frío, así que dejé a otros palear la nieve.
Nunca filmé una película coherente, hasta que puse mis manos en la cámara de video de mi tía a principios de los 80. Mis películas de 8mm eran solo tomas de autos y gatos, y lo que sucediera en ese rincón tranquilo de Ohio. Pasé horas y horas mirando la pequeña pantalla del editor que obtuve en una venta de garaje, moviendo los carretes de un lado a otro, tratando de dar sentido a esa fascinación que sentía.

GM: ¿Recordás alguna película, actor o director que te haya motivado o inspirado en aquel entonces?

DY: Recuerdo haber visto todos los clásicos de Universal en televisión. Me incliné hacia la actuación a una edad temprana, y me identificaba con Superman y Ultraman. Mi madre me compró un disfraz de Superman cuando tenía tres años, ya que sabía sobre mis gustos. Mis primeros papeles siempre fueron en las casas encantadas de mi hermano mayor, las cuales él construía en el sótano de nuestra casa. A veces me tocaba ser la criatura torturada de un científico loco o un personaje siniestro parecido a Igor, que siempre tramaba algo malo.
Todos los días después de la escuela veía Dark Shadows y desarrollé un amor por lo gótico. Barnabas Collins ocupó un lugar destacado en la mitología de mi infancia. Años más tarde conocí a Robert Quarry, quien interpretó al Conde Yorga, Vampiro, allá por 1970. Yo era un extra en una película protagonizada nada menos que por Christopher Lee en ese momento, y él fue muy alentador en mi búsqueda como actor. Me dijo: “Múdate a Hollywood (yo vivía en Las Vegas en ese momento) y te ganarás la vida jugando a los monstruos”. Esto fue en 1984 y, por supuesto, dije que seguiría su consejo, pero me tomó veinticinco años. Para ese momento yo ya había estado viviendo en Los Ángeles durante veinte años, pero estaba trabajando en arquitectura y construcción, solo incursionando en el teatro amateur y tomando alguna clase de actuación.
Una vez, sentado en mi casa tomando una cerveza con mi hermano y hablando de la vida, se me ocurrió lo que quería hacer cuando fuera mayor: quería estar en el cine. No le dije nada a mi hermano, pero al día siguiente comencé a buscar clases de actuación. Encontré dos oportunidades que parecían viables: una era esta escuela de actuación en el lado oeste de Los Ángeles, que parecía un lugar que solo quería hacerte sentir bien por querer ser una estrella de cine, la otra era un hombre llamado Joel Asher, que era un maestro de actuación serio con un impresionante currículum de dirección de películas, televisión y Shakespeare.
Llamé a Joel ese lunes y me invitó. Hablamos sobre mi deseo de aprender la técnica de actuación frente a cámara, así que me hizo leer una escena de The Goodbye Girl mientras él miraba a través de la cámara de video. No había hecho una lectura en frío durante años, así que fue horrible e incómodo, y cuando terminé, dijo: “Bueno, eso fue interesante”.
Le agradecí su tiempo y comencé a dirigirme hacia la puerta, cuando me explicó que “interesante” podría ser una carrera. Se ofreció a dejarme unirme a su clase, la cual comenzó al día siguiente. Me advirtió que sería el mayor allí, pero al menos debería intentarlo.
Me fui de allí sintiéndome como un tonto, siendo un hombre de mediana edad que quería ser una estrella de cine, y realmente necesitaba una confirmación de que yo no era un completo idiota. Sabía que podía llamar a mi madre y ella me apoyaría mucho, pero necesitaba una opinión más objetiva. Mientras conducía a casa, deseé tener el número de teléfono de Robert Quarry. Sabía que sería un buen juez acerca de mis posibilidades de éxito. Decidí buscar quién era su agente y ver si podía enviarle un mensaje para que me llamara. Cuando llegué a casa, busqué en internet a Robert Quarry y lo primero que surgió fue su obituario. Murió el viernes 20 de febrero de 2009, el día en que decidí volver al cine.
Estaba desesperado por cualquier confirmación, así que lo tomé como una señal positiva de nunca mirar atrás. Dos años después, estaba en el set de Texas Chainsaw 3D con una motosierra en la mano. No fue hasta que hice entrevistas de prensa para el lanzamiento de esa película que realmente aprecié la presencia de Robert. No era solo un actor pago, de hecho me ganaba la vida interpretando monstruos.

GM: ¿Estudiaste actuación o te formaste de alguna manera dentro de la profesión con la intención de vivir de ello en algún momento?

DY: Había muchas escuelas de actuación en Los Ángeles, pero muy pocas con un enfoque real en trabajar frente a la cámara. Las técnicas escénicas y de cámara son muy especializadas. Los procesos son completamente diferentes. Escucharás a la gente decir: “Actuar en una película es como actuar en el escenario, pero de una manera menos histriónica”. Esto es un mito. Nunca querrás ser menos expresivo, pero debés entender cómo lograr una performance sutil para la cámara.
Estudié con Joel Asher, mencionado anteriormente, y también con Jeff Celentano, quien me dio una gran clase sobre cómo navegar en las profundidades emocionales de un papel y traducir eso frente a la cámara.
En Hollywood, las películas y la televisión se conocen como “La industria”. Siempre es visto como un negocio por quienes están en él. Es una forma de arte, pero es única porque requiere una enorme infraestructura económica para su realización. Se necesitan cientos de personas y enormes cantidades de equipos costosos para hacer una película, luego se necesita un teatro y un equipo enormemente costoso para mostrarla. Si vas a participar, debés hacerlo con conciencia sobre la economía.

GM: En el 2013 interpretaste una de las versiones más increíbles y humanas de Leatherface, en Texas Chainsaw 3D. ¿Cómo llegaste a conseguir el papel?

DY: Conocí al productor de TC3D en 2009. Estábamos ayudando a un amigo en común a hacer el piloto de un programa de televisión. Ambos nos presentamos para ayudar de forma gratuita, porque así es como funciona este extraño negocio. Descubrimos que a los dos nos gustaban las mismas cosas y solíamos pasar el rato juntos. Acababa de comprar los derechos de Texas Chainsaw Massacre y estaba desarrollando el guion. Fue otro amigo en común, Jeff Celentano (mencionado anteriormente), quien sugirió por primera vez que haría un buen Leatherface.
John Leussenhopp escribió un artículo para The Huffington Post sobre cómo nos conocimos. Fue en una fiesta de Navidad en la casa del productor, en Hollywood. El productor estuvo muy bien y nunca presionó al director para que contratara a su amigo actor, así que nos invitó a la misma fiesta y dejó que sucediera. No conocí formalmente a John hasta la semana siguiente, pero nos sentamos y hablamos sobre lo que pensamos que debería ser Leatherface, y eso fue todo. Hasta donde yo sé, nunca audicionaron a nadie, a pesar de recibir cientos de llamadas de agentes de otros actores, luchadores y jugadores de fútbol.

GM: ¿Cómo trabajaste en la composición del personaje a nivel emocional? ¿Habías visto la saga completa hasta el momento? ¿Estudiaste al personaje de alguna manera?

DY: Nuestra película fue una secuela directa de la original, así que interpreté al mismo personaje que interpretó Gunnar Hansen. Sentimos que era importante mantener la continuidad, por lo que mi trabajo consistió en gran parte en diseccionar lo que Gunnar había hecho y luego incorporar a la historia aquello que sucedió después de ese 19 de agosto.
Estudié cada interpretación del personaje que se había hecho hasta la fecha, y todas me proporcionaron algún aspecto sobre quién era Leatherface, pero siempre volví al original para obtener la inspiración final.
Lo extraño de Leatherface es que está motivado en gran medida por el miedo, pero también por una lealtad profundamente arraigada a la familia, por encima de todo. Es un poco el monstruo de Frankenstein y Elwood Dowd. Solo es un homicida eventualmente.

GM: Manejar una motosierra no debe ser nada fácil. ¿Realizaste algún tipo de entrenamiento?

DY: Nunca había trabajado con una motosierra antes de la película. Una motosierra es un arma terrible e incómoda, pero su uso es en gran parte intuitivo. Es pesada, ruidosa y huele raro.
Tuvimos un gran coordinador de acrobacias, Steve Griffin, quien coreografió la mayor parte de la acción. Lo principal que debes recordar es que las motosierras son terriblemente peligrosas.

GM: Como actor: ¿Hay algún trabajo especial que debés llevar a cabo dentro de una película filmada bajo la tecnología de 3 dimensiones?

DY: Contamos con los mejores técnicos 3D del sector, Ray Hannisian y Markus Lanxinger. Cada movimiento está cuidadosamente planeado.
Es una experiencia muy diferente trabajar frente a una cámara 3D, porque es muy diferente físicamente a una cámara de cine tradicional. Es un dispositivo relativamente grande y no podés ver la lente, por lo que todos sus marcos de referencia habituales están ausentes. Las lentes de una plataforma 3D están enterradas dentro de una gran carcasa, por lo que todo lo que ves es un espejo en ángulo adentro de un marco.

GM: ¿Cuál fue la escena más compleja que te tocó interpretar?

DY: Pasé la mayor parte del tiempo trabajando en mis habilidades para clavar un gancho de acero en la espalda de Kenny y arrastrarlo escaleras abajo. Practiqué durante horas en las escaleras traseras de Millennium Studios usando un objetivo de espuma de poliestireno como Kenny. Me volví bueno corriendo escaleras arriba y clavando el gancho con fuerza y precisión.
Ese día, practicamos el truco y le dije a Keram que no podía alcanzar un objetivo en movimiento, por lo cual el tendría que ir a su objetivo y quedarse allí mientras yo lo enganchaba. Lo teníamos todo resuelto y estábamos listos para filmarlo. Lo perseguí todo el camino desde lo profundo del sótano hasta las escaleras, pero la sensación de ser perseguido por Leatherface con un gancho de carne de un metro fue abrumadora, Keram se olvidó de quedarse en el objetivo y tropezó. Instintivamente comenzó a levantarse para seguir corriendo mientras yo estaba en medio del swing. Afortunadamente, pude girar el gancho y solo lo golpeé en la parte posterior de la cabeza en lugar de matarlo. Me sentí mal, pero Keram no pudo haber sido más amable al respecto. Todavía me estremezco cuando veo esa escena y recuerdo que casi lo mato de verdad.

GM: A nivel personal: ¿Qué sensaciones te produjo saber que ibas a interpretar a un personaje de culto dentro del cine de terror?

DY: Cuando estás a punto de hacerlo, el aspecto icónico del trabajo no entra en él. No se debe actuar de manera icónica. Realmente me impactó después de que salió la película y volví a Las Vegas para ver a mi familia. Pasé por delante del autocine donde mis amigos y yo fuimos a ver La Masacre de Texas original en 1981. Mi película estaba en la misma marquesina. Me detuve y me tomé una selfie frente al letrero.
Era extraño recordar decirle a mis amigos que teníamos que ir a ver esta película, porque había sido prohibida en 31 países y sin duda se darían cuenta de su error al mostrarla y la sacarían del cine. Nunca imaginé que 32 años después, otros chicos de secundaria estarían sentados en el capó de los autos de sus amigos viendo una película similar, que yo ayudé a hacer.

GM: ¿Cómo fue compartir la filmación de la película junto a Gunnar Hansen y Marilyn Burns?

DY: Mi primera escena fue lo que ves después de los créditos finales. Es donde aparecen los padres de Heather en la mansión. Filmamos eso mientras preparaban la escena de Marilyn, en la que escribe la carta. La conocí cuando se acercó y se presentó. Pero resultó ser que ella estaba metida en el personaje de mi abuela cariñosa todo el tiempo, lo cual me di cuenta meses después cuando me llamó para preguntarme qué pensaba sobre hacer algunas apariciones en eventos con el elenco, para ese entonces ella era la sexy y coqueta Marilyn Burns y no la anciana de voz suave que había conocido en el set.
La escena que tuvimos juntos fue la de Leatherface llevándola de regreso a su tumba y poniéndola a descansar nuevamente. Filmamos la escena desde la puerta principal de la mansión hasta cerrar la tapa del ataúd y volver a enterrarla. Sabía que debería ser algo tierno y emotivo para Leatherface. Una cosa que aprendimos de la película original es que Leatherface es una persona dulce y con sentimientos profundos. Cuando él y el autoestopista ponen al abuelo en la mesa, Leatherface lo besa tiernamente en la cabeza. Sabía que haría lo mismo por la abuela.
Filmamos la escena y fue tremendamente trágico. Leatherface lloró mientras enterraba a su amada abuela y no hubo un ojo seco en el set. Desafortunadamente, fue inutilizable en el corte final porque no querés que la gente llore cuando salga del cine después de ver Texas Chainsaw. Ya tuvimos el momento de humanidad de Leatherface en la cocina momentos antes.
Siempre estaré agradecido con Marilyn. Gunnar y yo no tuvimos ninguna escena juntos. Cuando él estuvo allí, estuvo filmando con la primera unidad y yo filmando durante la noche con la segunda unidad. Sin embargo, renuncié a dormir para ir al set y encontrarme con él. Fue el comienzo de una amistad hermosa pero demasiado corta. Fue muy amable y muy generoso al ayudarme a navegar por el campo minado de ser Leatherface. Lo extraño.

GM: A más de 40 años del estreno de la película de Tobe Hooper: ¿Qué crees que sigue apasionando a los fanáticos de la saga?

DY: Creo que es una historia interesante y bien contada, llena de personajes cautivadores. Como película, instauró un género. Es extraña la frecuencia con la que hace referencia a eventos actuales. Hay algo primordial en ello.
Lo que me llamó la atención es que, recordarlo en tu mente, es como recordar tu propia pesadilla. Tenía una cinta VHS que vi cientos de veces en un viejo televisor Philco Predicta. Simplemente me encantó.
Creo que todos los personajes son intrigantes y vemos las excentricidades de cada uno. Todos parecen personas con las que podrías encontrarte, incluso Leatherface. Todos los temas son atemporales y universales, así que creo que seguirá fascinando a la gente.

GM: ¿Alguna anécdota de la filmación que no puedas olvidar?         

DY: Las veces que casi maté o mutilé a la gente siempre se quedarán conmigo. Estábamos filmando la parte en donde Leatherface corta la llanta de la camioneta cuando intentan escapar, pero luego la motosierra sale volando. Colocaron la cámara en una plataforma rodante bastante cerca, con una plataforma de choque en el suelo frente a ella para que no rompiéramos la motosierra. La almohadilla, sin embargo, rebotaba un poco más de lo que pensábamos, y cuando la motosierra aterrizó, rebotó hacia la cámara y se detuvo justo entre los pies de Greg Lomas, quien lo tomó con calma, mientras yo me apuraba en recuperar la motosierra y apagarla. Por suerte él estaba bien, y dijo que esta era su tercera película de Texas Chainsaw y que estaba contento de ver que finalmente se usara una motosierra real. Otro momento memorable fue el rodaje de la escena del ataque a las chicas en la camioneta volcada. Primero rodaron los planos donde yo era visible y luego pasaron a los planos en donde Alexandra y Tania están aterrorizadas. Me dijeron que podía tomarme el resto del día libre porque tenían un sustituto para mí y todo lo que verían de Leatherface en cámara eran sus pies, pero estaba tan impresionado con lo duro que estaban trabajando esas mujeres que quería quedarme con el traje puesto, porque si bien la cámara no me veía, ellas sí lo hacían. Quería ayudarlas a sacar todo lo que pudieran del momento. Fue increíble verlas mantener ese extraordinario nivel de terror durante las doce horas de rodaje. Fue un privilegio ser parte de ello.

GM: ¿Cómo nace tu proyecto Bad Anger Pictures? ¿Actualmente hay algún guion o producción en desarrollo de la que nos puedas contar?

DY: He estado trabajando en la escritura de guiones durante veinticinco años y tenía algunos escritos que quería concretar. Estamos trabajando para financiar cuatro funciones en este momento y tenemos algunos cortos en proceso. No es fácil, pero si alguna vez inventan algo mejor que el cine, lo dejaré.

GM: Lanzaste también una línea de café. ¿Cómo llegaste a concretar esa idea?

DY: Mi esposa es británica y ha tenido su propia línea de tés finos durante años. Siempre he sido un bebedor de café, así que una vez le sugerí que también inventara una línea de café. Me miró con tal desdén por la sugerencia que decidí que lo haría yo mismo. Su té es el mejor té que puedes conseguir, por lo que Killers ‘Choice Coffee es todo lo contrario. Sigue siendo un café realmente muy bueno, pero se comercializa entre las personas que no son muy pretenciosas. No es para personas que se preocupan por los métodos de preparación precisos y todas esas tonterías. Es en gran parte una marca irónica.

Pueden encontrar el café en KillersChoice.com, o si les gusta el té de alta gama, pueden visitar FiddlesticksTea.com.

GM: Última pregunta. En Argentina somos grandes productores de carne, de la más deliciosa a nivel mundial. Como miembro de la familia Sawyer: ¿Te gustaría degustar un buen asado argentino?

DY: Había una gran parrilla argentina en Los Ángeles. Fui allí varias veces y fue maravilloso. Siempre las busco cuando viajo a convenciones de terror, pero aquí no hay demasiadas. Ahora vivo en la zona campestre del centro del estado de Nueva York, por lo que las oportunidades son aún mas limitadas, pero me encanta el buen asado argentino.

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