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INSIDE OUT #11. Entrevista a Rutanya Alda: «Todavía estoy enamorada de la actuación. La amo profundamente.»

14 minutos de lectura

Por Guillermo Martínez.

La interpretación no es sólo un mero ejercicio físico frente al público o dentro de un set de filmación, es algo que va más allá del entretenimiento, aún siendo este uno de los fines fundamentales de todo actor con vocación y necesidad de permanencia en el medio o la industria.

Para Rutanya Alda, unas de las actrices más experimentadas de la industria hollywoodense, la necesidad de ser actriz se origina desde el momento en que fue transportada a otro mundo luego de asistir a la proyección de un western de Gary Cooper y, en consecuencia, se vio interna y emocionalmente en la obligación de ser ella quien llevara o condujera a la gente a otro mundo u otra experiencia, como nos cuenta durante la entrevista.

Ese fue el puntapié inicial que, años más tarde, transformaría a una soñadora incansable en un actriz contundente y empoderada consigo misma, capaz de lograr papeles memorables junto a directores que no podían dejar de tenerla en cuenta, como Brian De Palma, Michael Cimino, Damiano Damiani, George Romero o Larry Cohen, entre otros.

Rutanya Alda es dedicación, esfuerzo, valentía y persistencia, cualidades que la mantuvieron durante décadas dentro de la industria, en la cual se inmiscuyó artísticamente en una innumerable cantidad de géneros, dándose a conocer como una virtuosa de las artes escénicas. Estudió con algunos de los maestros más importantes, como Stella Adler, Sandy Meisner y Lee Strasberg. Fue una pieza fundamental de Greetings y Hi, Mom!, obras de culto de Brian De Palma, quien contó con ella nuevamente para The Fury, otro de sus grandes clásicos.
Supo ser doble de cuerpo de Mia Farrow en Rosemary’s Baby, de Roman Polanski, y conformó el elenco de una de las películas más maravillosas de la historia del cine estadounidense, The Deer Hunter, de Michael Cimino, cinta ganadora de 5 premios Oscar en su edición de 1978.

En 1981 nos regalaría uno de sus papeles más profundos, el de Carol Ann, en Mommie Dearest, drama centrado en la relación entre la leyenda del cine Joan Crawford y su hija adoptiva, dirigido por Frank Perry.
Más tarde se ganaría el corazón de los fanáticos del cine de horror, luego de combatir a los demonios en Amityville II, película en la que interpretó a “Dolores”, cabeza de familia junto a “Anthony Montelli”, personaje interpretado por el talentoso Burt Young.

Este fue sólo el comienzo de la prolífica carrera de Rutanya Alda. Tuve el privilegio de poder hablar con ella sobre algunos de sus papeles más importantes, su actividad dentro de la industria, el nacimiento de su amor por el oficio y qué significa realmente ser un actor dentro de un medio sumamente salvaje y competitivo como es Hollywood, el cual le supo dar un lugar e invitarla a transitar un camino plagado experiencias, enseñanzas, estudio y formación.

Rutanya Alda nos cuenta a continuación cómo supo hacerse de ese espacio, y cómo sigue alimentando su amor hacia el arte que la introdujo, según sus palabras, en un mundo de magia.

GM: Tus orígenes se remontan a la ciudad de Riga, Letonia. ¿Qué recordás de tu infancia?

RA: Recuerdo mucho de mí infancia. Pasé 5 años en los campos de refugiados después de la Segunda Guerra Mundial. Había doce millones de refugiados. Tengo un recuerdo de cuando tenía 2 años en la granja de mí abuelo en Letonia. No me detendré en esto, porque mi película está en postproducción y trata sobre esos años y termina con mi llegada a Estados Unidos. Se llama USA: Land of the Bigches. Si alguien está interesado en ese momento dramático, tendrá que ver 90 minutos de mí película. Esperamos un lanzamiento en primavera o verano en 2022. Mi película trata sobre lo que sucedió después de que terminó la guerra. No creo que se haya hecho una película sobre esta época, así que seremos los primeros.

GM: ¿A partir de qué momento comenzaste a sentir interés hacia la actuación? ¿Hubo alguna película o actriz que te haya influenciado?

RA: Fue en los campos de refugiados cuando estuve muy enferma y me enviaron a un sanatorio para niños, en la montaña, allí vi mi primera película. Tenía alrededor de 6 años. Fue un western con Gary Cooper. No sabía quién era Gary Cooper en este momento. Fue mágico. Fui transportada a otro mundo, un mundo de magia y gente extraña de América, vaqueros e indios, y estaba en color. Entonces supe que quería ser una de esas personas en la pantalla, esas que contaban historias y transportaban a la gente a otra experiencia, y nunca me di por vencida en ese sueño. Parecía imposible, ahí estaba yo sin un centavo, con dos vestidos y un par de zapatos. Un ragamuffin pidiendo comida y soñando con contar historias. Cuando tenía 12 años y fui a Estados Unidos, ahorré mis 14 centavos para ir al cine. Entraba a las 11:00 de la mañana con dos piezas de pan y salía a las 11:00 de la noche. Por supuesto que no podés hacer eso hoy, te echan después de un espectáculo. Así es como aprendí a hablar inglés. El único actor que transformó mi experiencia fue James Dean, en East of Eden. Nunca había visto a nadie que me afectara tanto y sólo tenía 12 años. Pensé para mí misma que este es el tipo de actuación que quiero hacer, profundizar y ser tan sincera que tocara los corazones de las personas. No sabía cómo iba a hacer eso. Yo tenía 12 años, con solo dos vestidos y un par de zapatos. Era muy pobre, y con 12 años tenía que ir a trabajar para ganar dinero. Pero ese era mi sueño, y no lo dejaría ir.

GM: ¿Te formaste como actriz de forma académica o autodidacta?

RA: Cuando me gradué de la universidad, me fui de inmediato a Nueva York, donde estaban los mejores profesores de actuación. Quería ser buena, quería saber. No buscaba la fama, buscaba ser realmente buena.
Estudié con todos los maestros principales en ese momento: Stella Adler, Sandy Meisner y Lee Strasberg, durante años. Pero no fue hasta que me aceptaron en el taller de Barbara Lodens cuando tuve un punto de inflexión en mí. Barbara era la mejor actriz que había visto. En el escenario de After the Fall no podía levantarme de mí asiento, estaba atónita por su trabajo. En Splendor in the Grass interpretó a la hermana de Warren Beatty, y su actuación me dejó alucinada. Entonces, años después, ella comenzó su taller y me aceptaron: teníamos clases de dos horas. En ese año todo mi enfoque en la actuación se volvió muy claro, mejor que nunca. Eso tomó alrededor de un año. Uno puede oírlo intelectualmente, pero no entenderlo. Tarda un año en entrar en tu sistema nervioso, y un año después fue mi momento (ríe). Esos fueron mis dos años más creativos, y luego Barbara murió repentinamente de cáncer. Me había hecho amiga de ella y de Elia Kazan, su marido. Tuvimos muchas cenas y conversaciones juntos en su casa. Fue el momento más emocionante y creativo, y cuando ella murió estuve desamparada y de luto durante mucho tiempo. Luego fui a estudiar con su maestro, Paul Mann, el segundo maestro más importante de mí vida. Otro año y medio con él, y luego murió repentinamente de un derrame cerebral, un día después de nuestra clase. Estaba desanimada. Seguí estudiando con un par de maestros más, pero no fue lo mismo. Después de muchos años de estudio, ahora soy mi propia maestra y tal vez enseñe, en uno o dos años. No estoy segura.

GM: ¿Cómo llegaste a convertirte en 1968 en la doble de cuerpo de Mia Farrow en “Rosemary’s Baby”, de Roman Polanski?

RA: Vivía en la ciudad de Nueva York y era muy pobre. Trabajaba como camarera hasta las 4:00 de la mañana y luego me levantaba a las 10:00, apenas llegaba a fin de mes. En ese momento no había tantos actores como ahora, así que era posible ganarse la vida. No una gran vida, pero pagabas tus facturas y al menos estaba en mí industria. Yo era una persona puntual y tenía una buena actitud, por lo que la agencia me usaba regularmente y, cuando Polanski llegó a la ciudad, necesitaban una doble/suplente de Mia Farrow. Yo tenía el mismo tamaño y color, así que conseguí el trabajo. No dupliqué la escena de desnudo, pero la escena de apertura tomada desde el techo soy yo caminando, con el doble masculino. Hay varias secuencias como esa. También la sustituí mientras el gran Bill Fraker preparaba la toma. Luego me dieron el papel de telefonista para el servicio de contestador automático de los médicos, cuando Mia habla en la cabina telefónica tratando de llamar a su médico. Fue una gran experiencia de aprendizaje.

GM: En 1968 debutaste en cine con “Greetings”, dirigida por Brian De Palma, película muy importante para Robert De Niro también. ¿Cómo fue tu audición para esta película?

RA: Realmente no hice una audición para Greetings. Me encontré con un actor amigo mío que me dijo “este tipo está viendo actores para una película”, así que fui a la dirección y entré, y solo hablé con Brian. Él quería gente que fuera buena en la improvisación, así que hicimos un poco de improvisación y conseguí el trabajo; no había guion. Sólo había párrafos de lo que quería. Por ejemplo, la página decía “ella roba un libro y es salvada por el tipo de la librería. Se conocen y él la convence para que haga su proyecto”. Eso es todo, improvisamos toda la película.

GM: Años más tarde fuiste parte de la secuela “¡Hi, Mom!” y protagonizaste una de las escenas más memorables de la película, en donde interpretaste a un miembro del grupo WASP. ¿Cómo viviste la filmación de esta escena en particular?

RA: La escena de “Be black, baby” se hizo una tarde, en dos horas. Brian había arreglado con un amigo para abrir el sábado el edificio, y el propietario no lo sabía. Toda la escena se improvisó y se hizo en dos horas. Se convirtió en la escena más recordada de la película. Richard Shickel, de la revista Life, le dio una brillante reseña, y Quentin Tarantino, cuando lo conocí el año pasado, me dijo que era la mejor escena en la historia del cine y no podía creer que la hayamos hecho en una toma y en dos horas.

GM: ¿Cómo describirías el trabajo que logró De Palma, con vos como actriz, en estas dos películas?

RA: Creo que Brian eligió buenas personas para trabajar, en las que confiaba. Fue muy divertido.

GM: En 1973 fuiste dirigida por Robert Altman, en “The long goodbye”. ¿Qué recuerdos tenés de tu participación en la película?

RA: The long goodbye fue otra experiencia. No sé si Altman realmente dirigió a alguien, dejó que las cosas sucedieran. La guionista Leigh Brackett escribió películas importantes, The big sleep y muchas más, incluidas algunas de las películas de Star Wars. Ella y Altman tuvieron una gran pelea entre bastidores. Estaba molesta porque Altman había arruinado su guion. En cierto modo, estoy de acuerdo en que su guion fue realmente genial. Altman no se apegó a él, se soltó y experimentó. La actuación de Sterling Hayden fue brillante, todos pensamos que era lo mejor de la película y una nominación al Oscar segura.

GM: ¿Cómo fue tu llegada a Los Angeles? ¿Cuál era tu idea en ese momento?

RA: No vine a Los Ángeles por mucho tiempo, excepto para filmar The long goodbye. Conocí a Altman en Nueva York y él me contrató, pero tuve que pagar mi propio camino. Me quedé alrededor de un año, pero Los Ángeles es como arenas movedizas, para mí no era un buen lugar. Es genial si estás trabajando, pero por lo demás es muy solitario, mientras te sentás junto al teléfono y esperás una llamada. Sentís que tu creatividad se desvanece. La escena en la película de Schlesinger sobre Hollywood Day of the Locust, donde Donald Sutherland se sienta debajo de un naranjo y luego una naranja cae, para mí esa sola escena lo dice todo sobre Hollywood. Él se ha sentado en casa durante un año, esperando y esperando una llamada.
Así que volví a Nueva York, donde pude sentirme creativa. No estaba interesada en la fama. Estaba interesada en ser buena y trabajar en algo, aunque solo fuera en clases. De hecho, mi mejor trabajo ha sido en clases, donde solo lo vieron mis otros actores. Por supuesto, volví más tarde para The Deer Hunter y me quedé unos años, trabajé y luego volví a casa, en Nueva York.

GM: Ese mismo año fuiste parte de “The Deer Hunter”, película dirigida por Michael Cimino y una de las más significativas de la historia del cine, además de estar protagonizada por un elenco brillante (Robert De Niro, Meryl Streep, Christopher Walken, John Cazale) y ganadora de 5 premios Oscar. ¿Cómo viviste esa experiencia?

RA: Me encantó trabajar con Michael. Confiaba en los actores que eligió. No hice una audición, simplemente hablamos durante una hora. Esos directores ya no existen. Hoy no se fían del actor, te tienen que audicionar y ni siquiera están ahí. No los conocés ni hablás con ellos, todo está en video, y en una película para televisión el director ni siquiera sale para presentarse. Nunca hice una audición para Elia Kazan, Brian de Palma, Michael Cimino y Frank Perry. Acababa de conocerlos y sólo hablé con ellos. Ahora es un momento diferente, esos directores se han ido. Eran hombres que confiaban en sus instintos. Ahora son nombres de estrellas los que se exhiben película tras película. No confían en que el guion sea lo suficientemente bueno. Quieren una taquilla garantizada. Si comenzara hoy, no tendría oportunidad.

GM: En la década del ’80 lograste dos interpretaciones magníficas y muy distintas entre sí en “Mommie dearest”, de Frank Perry, y en “Amityville II: The Possession”, de Damiano Damiani. ¿Cuál fue tu mayor desafío como actriz en ambos personajes?

RA: Mi desafío siempre es construir el personaje en base a la información proporcionada en el guion. Obtengo las ideas allí y luego hago mi trabajo. En Mommie Dearest obtuve la mayor cantidad de información posible para entender a Joan Crawford. Leí muchos libros y fuentes, y luego descubrí a Carol Ann. Trabajar con Damiano Damiani en Amityville II también fue leer el guion, trabajé en mí personaje y me fundí en él. Disfruté trabajando con Damiano, él tenía una interpretación más profunda de la película, que era más veraz y no solo bromas. Creo que esto es lo que hace que la película sea la favorita de los fanáticos.

GM: En 1993 trabajaste junto a George Romero en “The Dark Half”, película basada en la novela de Stephen King. ¿Cómo fue tu experiencia trabajando junto a este icónico director?

RA: Me encantó trabajar con George Romero. Era un hombre muy gentil. Mi escena con Timothy Hutton fue más larga. George se disculpó más tarde por cortarlo. Dijo que esa escena lo asustó tanto que tuvo que cortarla. Dijo que nunca había filmado una escena que lo afectara tanto. Desafortunadamente, Orion quebró justo cuando la película estaba programada para ser estrenada, por lo que la película no se vio hasta muchos años después y adquirió una nueva audiencia. Otra vez George confió en los actores, y nos dejó trabajar a Timothy y a mí.

GM: Luego de trabajar con tantos directores y actores muy prestigiosos, y haber protagonizado películas muy importantes: ¿Qué sensaciones te produce la actuación actualmente?

RA: Todavía estoy enamorada de la actuación. La amo profundamente. No creo que puedas quedarte mucho tiempo en este negocio a menos que te guste, es muy difícil ganarse la vida. Cada día tenés el reto de pagar tus facturas, solo el 3% se gana la vida con los enormes salarios que reciben. El 2% restante apenas paga sus facturas, y el 95% de los miembros del sindicato no se ganan la vida y tienen trabajos regulares.

GM: ¿Crees que existe alguna fórmula para mantenerse dentro de la industria cinematográfica durante tantos años y no morir en el intento?

RA: No creo que exista una fórmula. Si sos hijo de una celebridad, entonces obtenés una entrada automática. Pero el resto de los actores luchan, por poco o nada de dinero. Hoy en día es un desafío para el actor sobrevivir, y si tenés una familia casi siempre tenés que tener un segundo trabajo. Como dije, tenés que amarlo tanto para quedarte con él contra viento y marea. Hoy es otro momento. Los actores hoy lo tienen más difícil que nunca. El tiempo creativo que tuve, a pesar de ser pobre, fue una oportunidad para ser parte de la creatividad y la experimentación, la cual sucedió en un determinado lugar en el tiempo. Lo siento por los actores ahora. No tengo formula ni sugerencias. Depende del individuo y sus elecciones. Este es un momento diferente también, muchos actores jóvenes solo quieren ser famosos, ya no quieren ser buenos.

GM: ¿Hay algún género en especial en el que hayas disfrutado más tu trabajo como intérprete?

RA: Cada género es diferente y tienen diferentes desafíos. Los disfruto todos, porque me encanta la actuación y me enamoro del personaje.

GM: ¿En qué momento te encontrás ahora? ¿Estás preparando algo nuevo que puedas contarnos?

RA: Sí, estoy en la postproducción de mí película USA: Land of the Moustaches, una historia de lo que sucedió después de que terminó la Segunda Guerra Mundial. Es una historia muy personal y, con suerte, profundamente conmovedora, como es mi historia de crecer en los campos de refugiados con otras doce millones de personas, cuando luchamos contra el hambre, vivimos en edificios de escombros y vimos morir gente, pero aún así es una historia de esperanza y celebración del espíritu humano.

GM: Última pregunta: ¿Existe algún personaje que siempre hayas soñado interpretar y todavía no lo hiciste?

RA: Siempre hay algún papel que veo, especialmente en películas extranjeras, que digo “oh, desearía haber interpretado ese papel”, pero trato de no insistir en eso. Trato de mantener una actitud positiva y decir “bueno, el actor hizo un buen trabajo”. Soy miembro del comité de cine extranjero de los premios de la academia, así que tengo el privilegio de verlos. Son tan originales y emocionantes para mí, llenos de historias interesantes y personajes femeninos fuertes, nada que ver con los papeles de mujeres cliché que encuentro en nuestro cine. También usan mujeres mayores, con grandes papeles. Ojalá fuera así en las películas estadounidenses. Los grandes papeles para mujeres mayores están en el cine extranjero.

El libro de Rutanya Alda The Momie Dearest Diary está disponible en Amazon. Es un diario del día a día de la realización de la película de culto Mommie Dearest. Está en inglés y va dirigido a las personas interesadas en el día a día de lo que sucedió trabajando en esa película dentro de los estudios Paramount. El libro ha recibido calificaciones de 5 estrellas en Amazon.

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