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La casa oscura.

4 minutos de lectura

Por César Arturo Humberto Heil.

Atrapados en el caerdroia.  

The Night House, del director David Bruckner, más conocido por su primer largometraje El Ritual, es un desparejo film que mezcla lo sobrenatural con el drama psicológico y que hacia el final incorpora algunos ingredientes ocultistas, que a mí juicio terminan por desmoronar un producto cuya mejor virtud está en la primera hora de película.
La historia se centra en Beth, rol interpretado por la siempre dúctil Rebecca Hall, quien ha perdido recientemente a su esposo Owen, un reconocido arquitecto, víctima de un suicidio sin explicación aparente.

Luego de estar varias semanas de licencia por duelo, Beth regresa a su casa del lago para intentar retomar su vida normal como docente de secundaria.

Pero no todo resulta simple para Beth, el dolor que siente por el imprevisto suicido de Owen, hace que experimente sentimientos de rabia y frustración. No entender qué fue lo que motivó a su esposo a tomar tan drástica decisión, la perturba, al punto de no dormir durante las noches debido a extrañas y espeluznantes pesadillas.

A medida que pasan los días, la casa de Beth, que fue construida por el propio Owen, se va convirtiendo en un lugar incómodo y ominoso. El aparato de radio se enciende solo durante las noches, se escuchan golpes en la puerta, pasos en la parte alta de la vivienda y hasta aparecen algunas huellas de barro en la entrada camino a la bajada del muelle, lugar donde se encuentra amarrado el bote de madera que utilizó Owen para quitarse la vida con un disparo en la boca.

Beth siente que aquellos fenómenos paranormales están relacionados con el espíritu de su esposo, al punto de sentir su voz y ver su presencia en varias oportunidades. Estas inquietantes apariciones y hechos inexplicables la motivan a investigar más profundamente en el pasado de Owen. 

Revisando su teléfono móvil, descubre una imagen de una mujer muy parecida a ella dentro de una biblioteca. Este hallazgo hace que Beth empiece a dudar sobre la fidelidad de su marido y la impulsa a investigar con mayor profundidad, y así descubre que existen más fotos de mujeres guardadas en su teléfono y computadora.

Posteriormente, revolviendo en unas cajas, encuentra unos extraños libros con dibujos arquitectónicos hechos por Owen de una construcción idéntica a su casa, pero invertida, y un libro llamado Caerdroia: The Journal of Mazes and Labyrinths. Es a partir de aquí que la historia empieza complicarse para mal. 

Una serie de acontecimientos entre los que está el descubrimiento de la construcción sin terminar de la casa idéntica e invertida, unas confusas imágenes donde se lo ve a Owen dentro de la casa golpeando y asesinando a las mujeres de las fotos, el encuentro de una extraña pieza de arcilla con agujas clavadas llamada La muñeca de Louvre y el hallazgo de varios cadáveres enterrados debajo de la casa en construcción, hacen que al espectador se le activen todas las alarmas. ¿Qué está pasando realmente en esta película? ¿Para dónde va la trama?

No voy a contar más porque sería inoportuno hacerlo, lo que sí voy a decir es que todo el misterio que se generó durante casi una hora, en donde uno se sentía inmerso dentro de ese extraño laberinto e intentaba encontrar una salida a los vericuetos que proponía la historia, se cae a pedazos en la última media hora a pesar del esfuerzo que demuestra el director Bruckner al utilizar encuadres con perspectiva forzada, ilusiones ópticas como el jarrón de Rubin y una composición musical en espejo para reforzar algunos conceptos centrales de historia.

A partir de ese momento todo se torna muy confuso para el espectador que asiste atónito a un sinfín de argumentaciones que no encajan ni con fórceps. Así, aparece una situación que ya no tiene que ver con el pasado de Owen sino con el de Beth, punto clave en el guion. 

Esta mezcolanza de situaciones sin sustento argumental, hacen que la trama sea un verdadero cubo de Rubick en manos de un principiante.

Para cerrar me tomé la molestia de investigar sobre la existencia del libro Caerdroia: The Journal of Mazes and Labyrinths y descubrí que existe realmente, aunque creo que en la película está reinterpretado como un libro ocultista cuando en realidad no lo es. Esto surge en un momento en el que Beth, hojeando el libro Caerdroia, descubre una foto de La muñeca del Louvre, dos temas sin ninguna conexión real.

Como dato, la palabra Caerdroia hace referencia al centro de un laberinto y está relacionado con la presencia de una antigua colonia Troyana en Gales.

También busqué si realmente existió La muñeca del Louvre y efectivamente es real. Se trata de un kolossoi, o muñeco vudú realizado con la intención de activar algún tipo de conjuro. 

En el caso de la pieza conservada en el museo del Louvre, se trata de un muñeco confeccionado en arcilla que data de los siglos II o III d.C. y su procedencia es de la ciudad de Antinoopolis (Egipto). Aparentemente, la finalidad de este kolossoi era provocar una atracción amorosa conocida como “magia erótica” en una mujer llamada Ptolemais. La figura representa a una mujer con los brazos y piernas atados en la espalda y está atravesada por trece agujas en distintas partes del cuerpo. 
Como se puede apreciar, intentar juntar laberintos y hechizos en la última media hora de la película es algo realmente ambicioso, que lo único que logra es que los espectadores quedemos “atados”, como la muñeca del Louvre, en el Caerdroia del laberinto.

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