Revista de Cine: Revista Sincericidio

Revista de cine, y entretenimiento. – Noticias de cine, entrevistas del mundo del cine y VOD, festivales de Cine, estrenos.

Festival Buenos Aires Rojo Sangre: Cortometrajes argentinos en competencia. Premio Asociación Gui – Ar.

6 minutos de lectura

Por César Arturo Humberto Heil.

Hace unos días tuve el placer de ser jurado para elegir el premio al Mejor Guion de Cortometrajes argentinos en competencia dentro del Festival Buenos Aires Rojo Sangre, otorgado por la Asociación de guionistas de Cine y Televisión Gui – AR

Durante una semana estuve viendo los cortometrajes que competían por el premio y he aquí un resumen de lo visto, para luego cerrar con los ganadores.

Bajo el agua, de Juan Manuel Marasco. 

Un niño que termina de leer una historieta de terror se ve amenazado por una extraña criatura que habita bajo el agua de su pileta.

El cortometraje tiene cierta reminiscencia a los cortos de Creepshow, hay buenas intenciones, pero la historia queda a mitad de camino, quizá con unos minutos más podría haber mejorado. 

Hay muy buenos efectos de maquillaje y un adecuado manejo del suspenso. 

Boomerang, de Sergio Marzano.

Una joven que puso a la venta su departamento se ve atrapada en un loop provocado por la función Boomerang, de Instagram. Si bien la idea no es novedosa, eso de estar atrapado en un bucle temporal, lo nuevo que tiene el cortometraje es el uso de las redes sociales. 

Bien las actuaciones, en la que destaca el actor recientemente fallecido Hugo Arana

Cuando corro, de Ana Luz Furth.

Es uno de los cortos que más me gustó. Una mujer (Ana Luz Furth) sale por las noches a correr y atrapar hombres, a los que luego le bebe la sangre. 

La idea de una mujer “come hombres” me parece interesante somo símbolo del poder femenino. El mayor problema que tiene es que la resolución final se vuelve algo previsible, pero está entre los más destacados. 

El apagón, de Emiliano Romero.

Un grupo de desconocidos se junta para participar de una obra teatral de terror en vivo, y la pasarán muy mal. 

El corto tiene una idea que puede ser más que interesante, pero demasiado previsible. De entrada, ya sabemos que hay uno o más infiltrados y que todo va a terminar en un buen susto nada más.

El autor, de Juan Francisco Bottaro.

Terror satánico de exorcismo que no aporta nada al género. Una mujer llama a un exorcista para que le quite el demonio a su novio, que se la pasa encerrado en una habitación escribiendo.  

La idea del autor nunca se termina de desarrollar, y el cortometraje se queda en las discusiones de la novia con el sacerdote. ¿Es el autor una metáfora de los guionistas de terror? No lo sé, quizá hubiera sido buena idea si lo hubiera desarrollado.

El pasillo, de Dino Martín Atobelli. Guion: Matías Oniria.

Con producción del reconocido youtuber Magnus Mefisto, el cortometraje parte de una buena idea, en donde un joven reflexiona sobre una siniestra presencia que lo acosa durante años y que tiene relación con un siniestro pasillo que aparece en sus pesadillas. 

El cortometraje mezcla la animación con imágenes grabadas, y utiliza una serie de textos en off que acompañan perfectamente la narrativa y que en ningún momento desentonan o se sienten forzados. 

Su mayor problema es su escasa duración, lo que atenta con el resultado final. 

Ernesto, de Javier Fortuny. Guion: Javier Fortuny y Alida Pereyra. 

Una joven que escapa de su violento novio y se refugia en una terraza, se encuentra con el inválido Ernesto, un hombre que dice haber sido de joven un superhéroe con poderes. 

Las ideas de superhéroes caseros siempre garpan, pero en este caso si bien tiene un muy arranque, se termina desdibujando por cierta previsibilidad y por la pésima actuación y fisic du rol del novio policía y el exagerado final.

Hasta ahora, de Roma Alejo Bazzi.

Un joven, después de una fiesta en donde se pasó de copas, pide un Uber sin saber que el conductor es un psicópata que lo termina secuestrando y violando.  

No es de los cortos que más me gustaron, creo que le falta desarrollo dramático. En ningún momento conecté ni tuve esa tensión tan típica en los films de psicópatas que secuestran gente. ¿Podría haber sido mejor? Seguro, pero se quedó a mitad de camino.

Jauría, de Miguel Vázquez.

En el medio de un bosque, una joven herida se refugia en una cabaña donde vive un hombre solitario que intenta protegerla de una terrible bestia.

Historia de hombres lobos con receta a pelis de clase B norteamericana. La historia nunca termina de ser verosímil. A la mitad también me resultó previsible. 

La zona caliente, de Esteban Lamothe.

El actor Esteban Lamothe se lanza como director en un corto donde un actor y su asistente, luego de una participación presencial en un boliche y al no conseguir un taxi para ir hasta el centro, deciden cruzar el boque donde quedan atrapados por un grupo de personas con hambre de sexo.

Corto extraño que quizá con más desarrollo podría haber sido mucho mejor. Esta idea de una zona en donde el desenfreno sexual y la lujuria habita no es mala, el problema es que durante ocho minutos de los doce que dura el corto, la historia nos muestra a los dos perdidos en medio del campo y el bosque, para después ver un minuto de las escenas sexuales y rematar con un final más que insólito.

Le Vortex Monopolaire, de Luciano Onetti.

Otro de mis favoritos, pero bastante difícil de clasificar y calificar. Le Vortex Monopolaire nos cuenta la historia de una joven que es perseguida por la muerte desde niña.

El reconocido director Luciano Onetti presenta un cortometraje en coparticipación con Francia y completamente hablado en francés. 

El film en blanco y negro con imágenes surrealistas y textos en off, es netamente experimental y un claro homenaje al Giallo italiano, una de las obsesiones del director de Sueño profundo (2013) y Francesca (2015).

Lo mejor de este cortometraje son sus excelentes textos y el trabajo de edición.

Necesitamos un tiempo, de Alejo Rébora y Nic Loreti. Guion: Gustavo Sala e Ignacio Alcuri.

El destacado director Nicanor Loretti junto a Alejo Rébora, realizaron un precioso trabajo sobre los viajes temporales y cómo evitar la destrucción del planeta a manos del ex presidente Donald Trump.

Disfruté mucho este corto, me pareció una genialidad desde la concepción, con gags muy buenos y algunas líneas de diálogo sobresalientes. Creo que como contra, el tono de comedia termina por comerse a la idea.

Los ganadores.

En líneas generales, todos los miembros del jurado, compuesto por los guionistas Alejandro Turner, Marcela Marcollini, Aldana Torlaschi y quien escribe, siempre estuvimos dentro de la misma sintonía y sin dudas había dos cortometrajes que se destacaban del resto.

Maco, de Juan Sebastián Torales.

La historia se centra en un pueblo llamado Maco, donde una mujer luego de una terrible tragedia en la que muere un hijo, es perseguida por una serie de repetidas pesadillas que no la dejan descansar. Sus otras dos hijas deciden salir al monte, en búsqueda de la bruja del pueblo para que le quite la maldición.  

Este corto es quizá el que más me atrapó, pero no por su guion de estructura no clásica, sino por los climas que tiene. El corto es totalmente inmersivo y envolvente, y siempre sobrevuela un aire malvado invisible que lo hace muy disfrutable, incluso con algunos buenos sustos.

Por lo osado de su propuesta narrativa, la excelente dirección de Torales con planos sublimes, perfecto manejo del lenguaje cinematográfico y un paisaje sonoro brillante, era merecedora de un reconocimiento.

El barbero, de Bruno Rey. Coproducción con Perú.

Un hombre entra en la barbería para rasurarse la barba, pero en lugar del barbero de siempre hay otro joven que dice ser su reemplazo. 

Con el correr de los minutos, iremos descubriendo que en realidad el cliente no es quien dice ser, ni tampoco el reemplazante del barbero.

Con un gran ingenio, una estructura de montaje alternada y mucha sangre, El barbero es sin dudas el mejor corto de todos, con un guion clásico excelente que nunca decae y que sorprende con sus puntos de giro.

Más historias

Paul Auster 4 minutos de lectura
El Cine y las Universidades públicas 5 minutos de lectura

Puede que te hayas perdido

X-Men ’97 2 minutos de lectura
The Idea of You 2 minutos de lectura