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Moonfall.

4 minutos de lectura

Halle Berry (“Jocinda Fowler,” left) and Patrick Wilson (“Brian Harper,” right) as stranded astronauts in the sci-fi epic MOONFALL.

Por César Arturo Humberto Heil.

Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio.

La receta de la abuela nunca falla.

El cine catástrofe tuvo su auge durante los años ’70. Películas como Infierno en la torre (1974) de John Guillermin, Terremoto (1974) de Mark Robson, Aeropuerto 77 (1977) de Jerry Jameson o Avalancha (1978) de Corey Allen, fueron grandes éxitos de taquilla. Eran los tiempos en donde no existía el CGI y todos los efectos especiales se realizaban artesanalmente, por lo que el mérito de lograr estar entre las películas más exitosas de la época fue doble.

Con el tiempo, el cine se fue tecnologizando y los efectos especiales pasaron a manos de los equipos de diseño por ordenadores. Muchos directores, animados por esta nueva tecnología, comenzaron a usarlo en sus producciones. Algunos lo hicieron de forma gradual y acertada, y otros lo usaron indiscriminadamente y sin una justificación narrativa que los sustente.

Uno de los directores que más ha usado el CGI de manera exagerada y con resultados irregulares es el alemán Roland Emmerich, quien ya a mediados de los años ’90 sorprendía con la película de ciencia ficción Puerta estelar (1994). Fue a partir de ese momento que Emmerich prácticamente se enamoraría del CGI y del cine catástrofe, y no lo soltaría más hasta la actualidad. Solo basta observar films como Día de la independencia (1996), Godzilla (1998), El día después de mañana (2004), 2012 (2009) y Día de la independencia: Resurrección (2016).

Este año y siguiendo con la línea que lo tiene acostumbrado, Roland Emmerich estrenó Moonfall (2022), un film difícil de clasificar por muchas razones.

La historia se podría resumir así: “Un día la luna desvía su órbita y se acerca demasiado a la tierra provocando todo tipo de catástrofes en el planeta”.

Pero Moonfall no es solo eso, es mucho más, al punto que resumirla me llevaría la mitad de esta crítica. El guion de Roland Emmerich, Harald Kloser y Spenser Cohen es tan extraño y mezcla tantas cosas que el espectador termina preguntándose si fue escrito con el propósito de reírse del género catástrofe y del director o si salió así porque durante el brainstorm se fumaron algo y los tres se deliraron mal.

La sensación que uno tiene es que eligieron la receta equivocada y que juntaron todas las ideas sueltas (ingredientes) sin tener en cuenta las proporciones correctas, como si fueran aspirantes a chef. Así aparecen los extraterrestres, la nanotecnología, la inteligencia artificial, la teoría de la luna hueca y la esfera de Dyson mezcladas con algunas películas del propio Emmerich y Armagedón, de Michael Bay, y todo eso lo sazonaron con una pisca del patriotismo berreta norteamericano, ese que nos recuerda que siempre habrá un héroe yanki dispuesto a salvar al mundo cuando se lo soliciten.

A todo esto, hay que sumarle que nada de lo que vemos en Moonfall es creíble. Ninguna de las leyes de la física tradicional y también de la cuántica son mínimamente respetadas y todo es tan burdo e inverosímil al punto que un ex astronauta venido a menos (Patrick Wilson), una científica y funcionaria de la Nasa (Halle Berry) y un autodidacta en temas espaciales (John Bradley), logran que un viejo trasbordador con un solo motor que han sacado del museo llegue a la luna, puedan cumplir la misión y regresar sanos y salvos.

Si algo tenían las recetas de la abuela, era que su uso aseguraba que la torta, el guiso o lo que hiciera iba salir bien, porque todos los ingredientes y las cantidades eran las correctas.

Por eso, cuando vemos las viejas películas del cine catástrofe nos encantan, nos emocionan y nos entretienen, puesto que estaban hechas siguiendo las recetas artesanales de las abuelas.

Moonfall, en su afán de obtener el producto perfecto, termina eligiendo la receta equivocada, que da como resultado un producto sobrecargado de información, que abusa de los efectos digitales y que está plagado de situaciones tan insólitas que uno no sabe si tomarla en serio o en broma.

A veces, tanto en la cocina como en el cine, es mejor seguir los consejos de las abuelas, elegir la receta correcta y evitar que se nos queme lo que hemos hecho.

Pueden verla en la plataforma Amazon Prime Video.

Calificación: Regular.

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