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Maleficio.

3 minutos de lectura

Por César Arturo Humberto Heil.

Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio.

El subgénero cinematográfico de found footage, metraje encontrado o falso documental, se ha popularizado a partir del éxito conseguido en 1999 por The Blair Witch Project. Eduardo Sánchez y Daniel Myrick lograron imponer, gracias a la original propuesta y al estilo “cámara en mano”, un formato que con el tiempo se convertiría en uno de los más usados por una gran cantidad de directores, que atraídos por el terror y el bajo presupuesto, vieron la posibilidad de llevar adelante sus proyectos.

En lo personal, no soy muy amigo del found footage, sacando la nombrada película de Myrick y Sánchez y alguna que otra honrosa excepción, es un subgénero al que encuentro difícil de explicar desde lo puramente narrativo. Creo que no es un formato que cualquiera pueda hacer bien y eso se nota en la disparidad de propuestas que se presentan constantemente.

No es el caso de Maleficio (2022) de Kevin Ko, film tailandés que tiene su origen en una historia real ocurrida en el distrito de Gushan, Kaohsiung, en 2005, en el que una familia de apellido Wu compuesta por seis integrantes, afirmó que estaban poseídos por varias deidades de la religión popular china. Esta aparente maldición culminó con la vida de una menor y el posterior encarcelamiento de todos los implicados. Hasta ahí, la posible historia en la que se basó el film.

Pero ¿qué cuenta Maleficio y de qué manera lo hace?

Hace seis años, una mujer llamada Li Ronan (Hsuan-yen Tsai) violó, junto a sus amigos, un tabú religioso al ingresar en un túnel prohibido. La idea era grabar un documental para un programa de casos paranormales y demostrar así la superstición de los aldeanos.

Pero las cosas no salieron como esperaban, y todos los compañeros de Li murieron instantáneamente al ver directamente a la cara a la deidad malévola que habitaba dentro del túnel. Li, que en ese momento estaba embarazada y que no alcanzó a ingresar en el túnel, fue maldecida debido a que recitó un encantamiento. Este mal religioso no solo la afectó a ella, sino también a la hija que llevaba en su vientre.

La maldición ha perseguido durante años a Li y a su hija, provocándole que todas las personas que ella quiere o se le acerquen, mueran de maneras violentas y extrañas.  Aterrada por lo que ocurre a su alrededor, Li Ronan debe proteger a su hija de las consecuencias de sus actos e intentar romper el conjuro maligno que las acosa.

Filmada con el formato del falso documental, Maleficio asusta y mucho. Para lograrlo, el director Ko utiliza todas las posibilidades a su alcance. Cámaras de video, cámaras de vigilancia en estacionamientos o en la calle, parte del documental que grabaron esa fatídica noche, y lo hace con sobrado oficio al combinarlos de una manera realmente orgánica, involucrando al espectador en todo lo terrible que le sucede al personaje.

Alternando la narración entre el pasado y el presente, Maleficio aprovecha para echar una mirada a las religiones asiáticas y cómo las creencias ligadas a lo malvado influyen en la vida de muchas personas, en especial de aquellas que viven en remotas aldeas. También intenta explicar cómo nuestros pensamientos son los que determinan y construyen nuestra realidad, principio por el cual funcionan tanto las bendiciones como las maldiciones. 

Con motivo de la presentación de la película para Netflix, el director Kevin Ko explicó que su objetivo era crear una conexión interactiva con el público. “Sé cómo asustar al público con una secuencia de terror eficaz, pero a una buena película de terror no le basta con esos trucos. El asunto debe tratar sobre la naturaleza humana. En el fondo, al público tienen que importarle los personajes.”

Maleficio es una muy buena película de terror dentro del formato de falso documental, que tiene grandes momentos de miedo y que se disfruta gracias a la habilidad del director para amalgamar la mezcla de formatos audiovisuales sin que nos tengamos que preguntar ¿y esa cámara de dónde salió, quién la está usando?

Disponible en Netflix.

Calificación: Muy buena.

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