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Yo le disparé a Andy Warhol

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Por las mujeres

Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Continuando con mi búsqueda de películas inéditas, les voy a comentar una que, seguramente, ya se ha convertido en un filme de “culto” entre las mujeres y el movimiento feminista. Se trata de Yo le disparé a Andy Warhol (1996), primer largometraje de la canadiense Mary Harron, quien dirigió American Psycho (2000), y cuyo tema se centra en el atentado sufrido a uno de los mayores exponentes del Pop Art americano, el artista y cineasta Andy Warhol (Jared Harris) a manos de Valerie Jean Solanas.

Por César Arturo Humberto Heil

El filme, escrito por la propia Harron en colaboración con Daniel Minahan, toma como eje de partida este hecho y estructura la historia basándose en el personaje de Solanas, interpretado magistralmente por Lili Taylor, para mostrarnos un mundo de bajezas, prostitución y miseria.

Una rebelde y un manifiesto feminista

Valerie es una joven lesbiana graduada en Psicología a la que le gusta escribir, pero que tiene la rebeldía típica de los años ’60 en su sangre. Sus ideas, un tanto revolucionarias para la época, plantean las diferencias entre hombres y mujeres desde un punto de vista “feminista”. Para Valerie, las mujeres representan lo fundante, la razón de ser del individuo y por eso escribe lo que ella denomina el SCUM o manifiesto, en donde deja sentada su posición sobre el machismo imperante en la sociedad americana de su época. Esto la lleva a vivir una vida al límite, que va desde la limosna a cambio de alguna mala palabra, o la prostitución por el alquiler de un cuarto donde dormir o el almuerzo para saciar su hambre.

En este deambular conoce Candy Darling, un travesti con el que se va a vivir y a un editor francés de autores revolucionarios como William S. Burroughs o Vladimir Navokov, llamado Maurice Girodias (Lothaire Bluteau) quien se interesa por ella y la tienta a firmar un contrato para que escriba una novela. Como Valerie necesita dinero, acepta y firma un convenio que la obliga a escribir dos novelas. El tiempo pasa y ella no escribe nada, sólo quiere que le publiquen su manifiesto feminista.

Su encuentro con Warhol

Un día acompaña a su amiga travesti a una audición y ahí se relaciona con Andy Warhol, quien por ese entonces dirigía uno de sus filmes, junto a su amigo y también director de culto Paul Morrisey (Reg Rogers). Entusiasmada con Warhol, decide escribir un guion para que él lo dirija titulado En tu culo. Luego de varios intentos logra que Andy lea el guion, pero por ser demasiado obsceno es rechazado. A cambio le da un papel en la película y una paga de veinticinco dólares.

La relación entre Solanas y Warhol se ve cada vez más deteriorada, debido a los constantes reclamos de Valerie para recuperar su guion. Esto, sumado a la presión ejercida por Girodias para que escriba las novelas, su propia inestabilidad emocional y su carácter violento, hacen que todo termine con los disparos del título.

“Tuve que hacerlo- dice Valerie frente a los periodistas- él estaba manejando mi vida, se quería quedar con mis escritos”

El toque de Harron

Mary Harron construye su relato de manera no lineal, con una gran estructura en flashback, mostrándonos los detalles a través de pequeños quiebres en el tiempo.
Su manera de narrar es original y su visión del mundo de los sesenta y setenta es más que acertada. Los ambientes cargados de opio, marihuana y LSD, iluminados magistralmente en tonalidades rojizas con características psicodélicas son un verdadero hallazgo. El submundo ominoso y voraz por donde transita Valerie está plasmado con crudo realismo por la cámara de Harron, al igual que las escenas de sexo, y eso le da una verosimilitud muy fuerte a la hora de connotar.

La película pierde algo de fuerza y hace decaer el interés por la morosidad de algunas escenas y ciertos diálogos demasiado aburridos, pero a pesar de eso no deja de resultar un producto más que interesante gracias al talento de la directora Harron, quien construye un retrato de Valerie Jean Solanas estupendo y a partir de allí reivindica la lucha de género.

De esta manera, la directora intenta acercarse a un hecho histórico, a una época convulsionada y a un ser humano mentalmente perturbado que luchó por la identidad y derechos de las mujeres.

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