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1899

4 minutos de lectura

“La realidad no se limita a las cosas que se pueden ver.” Haruki Murakami

La invención del Prometeo

Bienvenidxs a una nueva crítica de Revista Sincericidio. Al director y guionista suizo Baran Bo Odar no le gustan las historias fáciles. Ya lo había demostrado en las tres temporadas de la serie Dark (2017-2020). Muchos de los que seguimos la historia nos devanábamos los sesos intentando descifrar las conexiones entre un personaje y otro y cuál era la cronología temporal en la que estábamos viviendo el relato. Realmente fue un desafío mental seguir la serie al punto de, en mi caso, perderle el interés al presentarse la tercera temporada.

Por César Arturo Huberto Heil

Ahora regresa con 1899, una serie que en su primera temporada cuenta con 8 capítulos de 50 minutos cada uno y que sigue una línea argumental similar a la de Dark, en lo que a tramas confusas y complejas ser refiere.

Algo no anda bien en el Cerbero y el Prometeo

La historia se centra en los pasajeros de un barco llamado Cerbero que, en 1899, realiza un viaje desde Europa y Asia hacia Nueva York. El barco es una enorme torre de Babel flotante, ya que hay pasajeros de distintas nacionalidades. Alemanes, franceses, españoles, chinos, ingleses y alguna otra nacionalidad que se me escapa.

Cada uno de los personajes parecen tener una historia compleja detrás y estar escapando de algo o de alguien, siendo el personaje de Maura Franklin (Emily Beecham) el protagónico. Sus extraños recuerdos, los cuales tienen como epicentro un hospital psiquiátrico en el que ella parece ser una paciente y su padre el responsable del hospital, son la base en la que se va a sustentar la intriga.

Las cosas van a cambiar cuando comienzan a recibir señales de otro barco de la misma empresa naval llamado Prometeo, el cual ha desaparecido hace cuatro meses con todos su pasajeros a bordo. Luego de varios intentos logran dar con el paradero del barco y deciden ir en su ayuda.

El capitán Eyk Larsen (Andreas Pietschmann) sube a bordo junto con Maura Franklin y otros pasajeros y tripulantes y encuentran al barco totalmente vacío, con la excepción de un niño (Fflyn Edwards) el cual ha sido encerrado en una especie de armario. Al sacarlo de allí se dan cuenta de que no habla y que además lleva en sus manos una extraña pirámide negra que entrega a Maura.

Es partir de este momento donde las cosas se empiezan a poner cada vez más extrañas y uno no sabe bien para dónde va la cosa. Personas que desaparecen para luego aparecer muertas de manera misteriosa, un escarabajo con poderes extraños, portales que se abren dentro del barco y la aparición de Daniel Solace (Aneurin Barnard) un nuevo pasajero que viene a cambiarlo todo.

Un coctel de teorías

1899 es un verdadero coctel de teorías sobre qué es la realidad y si realmente existe como tal. Así aparecen el existencialismo de Soren Kierkegaard, la alegoría de la caverna de Platón, las teorías del simulacro de Jean Baudrillard y el idealismo subjetivo de George Berkeley, quien en su teoría sostenía que la idea de una realidad independiente de la mente es incoherente, llegando así a la conclusión de que la existencia del mundo que nos rodea depende de la construcción de la mente humana. También encontramos la teoría de los multiversos y una muy clara referencia a la novela El despertar de Kate Chopin (1850-1904) editada por primera vez en el año 1899.

Esta idea de despertar y ver la realidad está siempre presente en la serie y es una especie de leit motiv que domina todo el relato, incluso todos los libros tienen escrito en todas sus páginas “Que tu café te despierte antes de lo haga la realidad”. Esto también se puede apreciar en los momentos en que los personajes sueñan o recuerdan y una voz misteriosa los saca de esa ensoñación a la orden de ¡Despierta!

Dentro de una simulación

Siguiendo algunas ideas respecto a si la realidad es real o no, hoy en día existen muchas pseudo teorías que abordan la idea de que nuestra vida y este mundo no es otra cosa que una simulación. Solo basta colocar en el buscador de YouTube “fallos de la realidad” y nos encontraremos con una gran cantidad de videos que dejan al menos muchas preguntas sobre si esto es así.

1899 aborda esa idea, pero va más allá, porque a partir de los últimos dos capítulos cada una de las piezas sueltas empiezan a encajar y es el final, sorpresivo para quien escribe, el que terminada de darle esa dimensión humana y trascendental necesaria para que la idea de una vida simulada sea perfectamente creíble.

Conclusión

Con una estructura general algo despareja, ya que hay algunos capítulos que bajan el nivel de tensión, 1899 es una muy buena producción que mezcla la ciencia ficción y la historia con las principales ideas sobre la realidad.

Baran Bo Odar demuestra que tiene talento para dirigir, pero también para generar contenidos de calidad y complejos.

1899 es un fascinante rompecabezas con el estilo de las mejores novelas y cuentos de la literatura fantástica argentina y que recuerda al cuento La invención de Morel (1940) de Adolfo Bioy Casares en donde alguien superior va creando la realidad que vivimos a través de lo que sueña.

Disponible en Netflix

Calificación: Muy buena

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