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Hechizo del Tiempo: ¡Feliz día! ¡Otra vez!

4 minutos de lectura

Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Para conmemorar el día de muchísimos de nosotros, elegí Hechizo del Tiempo, brillante comedia del actor y director Harold Ramis con un Bill Murray inolvidable, pero: ¿Y esto qué tiene que ver con la temática laboral? Por tal motivo analizaremos la peli desde esa perspectiva cuasi exclusiva, a continuación.

Por Diego M. Bravo

Pasala lindo en Punxsutawney

Hechizo del Tiempo narra, aparentemente desde un tono de comedia, la historia de un insoportable y egocéntrico meteorólogo de un canal de noticias, Phil Connors (un Murray demostrando una faceta actoral increíble, más allá del fino cómico sarcástico al que nos tenía acostumbrado) y por contrato todos los años debe cubrir el evento de “El día de la marmota” (un evento real e importante para los yanquis que inclusive figura en sus almanaques) que se celebra en la ciudad de Punxsutawney, Pensilvania, en la cual, en una celebración de carácter nacional, Phil, la marmota, predice si el invierno va a seguir o no.

Hasta allí se dirige con su camarógrafo habitual Larry (Chris Elliot) y una nueva productora, Rita Hanson (la talentosa Andie McDowell). Luego de realizado este encargo algo intrascendente, especialmente para el meteorólogo, vuelven a la ciudad, pero son sorprendidos por una inesperada nevada, relacionada con lo que pronosticó Phil, el “profesional de tiempo”. Esta situación los obliga a quedarse nuevamente un día más en el pueblo. Pero a las 6.00 am y con al ritmo de Sonny y Cher y su clásico tema: “I Got You Babe”, ese dos de febrero se vuelve a repetir, una y otra vez. Solo el Phil humano lo percibe, con las diversas consecuencias que puede provocar esto.

Va a hacer frío, va a estar gris y te va a durar el resto de tu vida

Hechizo del Tiempo rompe el arquetipo de la comedia y se erige como uno de los mejores filmes del género en sí y de las mejores pelis de los noventa, e incluso ocupa un lugar destacado dentro de la historia del cine. Efectivamente el guion del director junto con Danny Rubin, es tan polifacético y abarca tantas aristas, que puede diseccionarse, perfectamente, en lo que respecta al ámbito laboral, que es lo que nos trajo hasta acá.

Como dijimos líneas arriba, Phil y su equipo se trasladan al pueblo por un motivo exclusivamente laboral. El guion nos muestra que este soberbio meteorólogo, quien escaló en la cadena, se siente humillado por ir a un pueblo de provincia a cubrir esta fiesta intrascendente, de acuerdo a su mirada.

La situación inesperada lo obliga a permanecer, quizás durante años, en el pueblo. De ahí el título español del film: “Atrapado en el tiempo”, ofrece diversas perspectivas de formas de trabajo y cómo estos alienan a algunas personas, incluyendo a él mismo.

Ned Ryerson (Stephen Tobolowsky) es un insufrible vendedor de seguros, quien es un “cuasi” acosador de clientes.

Los obreros Gus (Rick Ducommun) y Ralph (Rick Overton) son quienes quizás lanzan la reflexión más sombría y pesimista de su realidad cotidiana, cuando Phil les habla de cuáles serían las consecuencias del proceso por el que está pasando y ellos reflexionan: “Vivir todos los días lo mismo, es la historia de mi vida”.

Los ancianos custodios del camión de caudales, quienes ante una distracción muy tonta, se dejan robar todo el dinero por Phil.

Y entre muchos otros, el anciano que pide en la calle (Les Podewell), quien todos los días se encuentra bajo la nieve mendigando, durante todo el ciclo de días que Phil permanece en ese “loop” permanente. Hasta que esa historia se desarrolla en forma unitaria. Lamentablemente Phil comprueba que no es un Dios ni ninguna deidad todopoderosa, por más que pueda conocer perfectamente cómo es ese día que se repite una y otra vez, ya que no puede evitar, que ese día, ese anciano vaya a morir indefectiblemente al llegar la noche y él no pueda hacer nada para evitarlo.

Cualquier cosa diferente es buena

El verdadero trabajo que debe realizar Phil es puramente introspectivo. El real sentido de este “hechizo del tiempo”, que nunca tiene explicación ni razón de ser y tampoco nos importa mucho una vez que nos compenetramos con la trama, es el de iniciar el camino de su redención. Dejar de ser el insoportable y vanidoso meteorólogo, al cual se nos muestra como un “infeliz” en todo sentido. Por ejemplo, cuando se encuentra llamando al seguro de su auto y reclamando una “línea de emergencia para celebridades”, porque él es ambas, recibe como respuesta un golpazo en la cabeza de una pala de nieve (jua jua jua!!!).

Su propósito no es cubrir la nota, ni aprovechar su conocimiento de ese día para provecho propio, ni siquiera deprimirse ni buscar diversas formas de suicidarse. Sino poder cambiar, en su perspectiva de visión del mundo, abriendo esa mirada y siendo más empático con los demás (el ejemplo del anciano mendigo), le sirve para comprender en dónde se encuentra parado y cómo poder actuar, para poder ser una mejor persona. De esa forma, ser un hombre deseado y enamorar a Rita, quien lo “compra en una subasta por 339 dólares y 88 centavos”.

Su redención posibilita que Rita se enamore de él y pueda poder amanecer y salir de ese 2 de febrero. De esa forma comprende que ese era el gran trabajo que debía llevar a cabo.

Antes de terminar, deseaba saludar a todxs los estimados lectores y colegas de nuestra Revista y ¡les deseo un excelente día del trabajo!

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