Shelby Oaks: de YouTube al horror
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Shelby Oaks (Terror en Shelby Oaks), película estadounidense de terror sobrenatural y misterio de 2024, producida, escrita (junto a su esposa Sam Liz) y dirigida por Chris Stuckmann en su debut como director de largometraje, con Mike Flanagan como productor ejecutivo. Con fotografía de Andrew Scott Baird, música de James Burkholder y The Newton Brothers, la edición de Brett W. Bachman, Patrick Lawrence. El rodaje tuvo lugar en varios lugares de Ohio, Greenwood Farm, el Reformatorio Estatal de Ohio, el Parque Chippewa Lake y la Biblioteca Pública de Cleveland, comenzando el 9 de mayo de 2022 al 3 de junio de 2022. En marzo de 2025 hubo regrabaciones para aumentar la violencia y el gore.
Por Daniel López Pacha
Reparto
Camille Sullivan (Mia Brennan-Walker), Brenna Sherman (joven Mia), Sarah Durn (Riley Brennan), Sloane Burkett (joven Riley), Brendan Sexton III (Robert Walker), Robin Bartlett (Norma Miles), Michael Beach (detective Allen Burke), Keith David (Morton Jacobson), Eric Francis Melaragni (David Reynolds), Anthony Baldasare (Peter Bailey), Caisey Cole (Laura Tucker), Charlie Talbert (Wilson Miles), Derek Mears, David Greathouse y Jon Michael Simpson (Tarion), Emily Bennett (Janet), Lauren Ashley Berry (Jess), Rob Grant (Elijah).
Sinopsis
Hace ya doce años que su hermana desapareció misteriosamente, y Mia Brennan —antigua integrante de un equipo dedicado a lo paranormal— encuentra una perturbadora grabación que reabre una herida que creía cerrada. La cinta insinúa que aquella presencia que la atormentó en la infancia no solo era real, sino que podría haber vuelto. Impulsada por el dolor y la necesidad de entender la verdad, Mia se sumerge en una investigación que la arrastra hacia un terror soterrado, oculto entre sus recuerdos y las sombras que siempre la observaron.
Orígenes del proyecto

Shelby Oaks surge como una obra que amplía el universo narrativo creado por Chris Stuckmann en 2021 con su serie de videos de realidad alternativa Paranormal Paranoids. Aquella propuesta mostraba fragmentos de metraje falso que seguían a un grupo de aficionados dedicado a investigar sucesos inexplicables. Dentro de la ficción, el equipo terminaba desapareciendo mientras exploraba el enigmático pueblo fantasma que da nombre a la película.
La difusión por YouTube convirtió rápidamente a la serie en un pequeño fenómeno digital. Sus clips acumulaban miles de visualizaciones y generaban conversaciones entre creadores y espectadores que debatían sobre el origen del material. Parte del encanto residía en ese límite borroso entre lo fabricado y lo posible, un juego que alimentó la curiosidad de la audiencia.
Con el largometraje, Stuckmann decide dejar atrás el estilo de metraje encontrado para abrazar un thriller más clásico. Esta transición marca un cambio notable en el tono, alejándose del artificio documental para construir una narrativa más amplia y cuidada. Ese salto estilístico empuja a la historia hacia un territorio más ambicioso.
El film, que representa el debut del crítico convertido en director, retoma la premisa desde otro ángulo: la investigación íntima de Mia Brennan, cuyo vínculo emocional con la desaparición de su hermana impulsa toda la trama. Este punto de partida genera una conexión más humana que la serie original.
Evolución narrativa

La película abre con una secuencia previa a los créditos que establece con claridad la atmósfera inquietante del relato. Luego de ese arranque, el formato cambia y la historia se despliega con un enfoque más tradicional, aunque mantiene algunos guiños al estilo documental que dio origen al proyecto.
A medida que avanza, la trama conduce a Mia a distintos escenarios cargados de simbolismo. Entre ellos destacan una prisión abandonada y un parque de diversiones en ruinas, espacios que funcionan como metáforas de la memoria fragmentada y del miedo que define a los personajes. Cada ubicación aporta textura visual y una sensación persistente de desolación.
En el centro emocional de la historia está la obsesión de Mia por descubrir qué ocurrió realmente con su hermana. Esa fijación afecta su vida personal y su relación con su marido Robert, que intenta sostenerla mientras ve cómo la investigación la consume. La tensión entre ambos añade un tono humano necesario para equilibrar los elementos sobrenaturales.
Desde lo visual, el trabajo del director de fotografía Andrew Scott Baird destaca por su sensibilidad estética. La mezcla entre texturas lo-fi y escenarios degradados crea una identidad propia, tangible y envolvente. El diseño de producción acompaña este carácter con un nivel de detalle que invita a recorrer cada rincón del mundo que presenta la película.
Construcción del suspenso

El uso ocasional de recursos propios del documental le otorga al film un aire de verosimilitud que ayuda a sostener el suspenso. La narrativa avanza con un ritmo que privilegia la exploración lenta, alternando momentos de inquietud con estallidos de sorpresa que mantienen la atención del espectador.
Buena parte del impacto de Shelby Oaks recae en el uso inteligente de sus locaciones. Edificios abandonados, áreas recreativas en ruinas y bosques densos componen un mapa donde cada espacio parece cargado de memoria. Esta elección ayuda a crear un clima de misterio sin necesidad de recurrir a artificios excesivos.
El film juega constantemente con la duda: ¿lo que experimenta Mia es el reflejo de lo paranormal o una consecuencia de su deterioro emocional? Esa ambigüedad sostiene la tensión durante gran parte del film. Al mismo tiempo, las apariciones inesperadas y los cambios bruscos fortalecen el componente de terror sin saturar.
Hacia el final, la puesta en escena introduce ciertos recursos visuales que recuerdan a clásicos del género, aprovechando el movimiento fragmentado y la composición inquietante para intensificar los momentos clave. Este tramo evidencia la voluntad del director de experimentar dentro de un estilo que conoce bien.
Personajes, virtudes y tropiezos

Las interpretaciones aportan solidez a la propuesta, especialmente la de Camille Sullivan en el rol de Mia. Su trabajo sostiene el arco emocional de una protagonista movida tanto por el amor como por el miedo. Robin Bartlett, por su parte, aporta un brillo perturbador en su aparición como una figura enigmática del pueblo abandonado.
El guion sugiere posibles direcciones que no siempre se desarrollan por completo, y en ocasiones recurre a convenciones del género que pueden sentirse previsibles. Aun así, el film exhibe momentos de inspiración visual y una marcada sensibilidad hacia el terror atmosférico, elementos que compensan esos desvíos.
En algunos pasajes, especialmente al acercarse al clímax, la narración se apoya demasiado en explicaciones visuales que simplifican la tensión acumulada. Aun cuando estos recursos disminuyen el impacto dramático, no impiden que el film genere inquietud y curiosidad por resolver el misterio planteado.
Como ópera prima, Shelby Oaks revela tanto las fortalezas como los aprendizajes pendientes de su creador. Stuckmann demuestra un entendimiento profundo del género y del tipo de terror que busca construir, apoyándose en la estética de internet y su vínculo con las nuevas formas de narrar el miedo.
Conclusión

Shelby Oaks es una propuesta híbrida que combina influencias del falso documental, el thriller sobrenatural y el terror psicológico. Aunque no evita ciertos lugares comunes, logra destacarse por su atmósfera, su diseño visual y la pasión evidente de su director por el género. El resultado es una película con identidad propia, capaz de transmitir inquietud y de reivindicar la creatividad nacida en los primeros años del contenido digital. Una obra imperfecta, pero estimulante, que deja entrever un futuro prometedor para Chris Stuckmann detrás de cámara.
Disponible: En cines
