Hallow Road: un thriller íntimo y oscuro
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. El director iraní Babak Anvari, quien desde hace unos años está radicado en Inglaterra, acaba de estrenar su cuarto largometraje titulado Hallow Road (2025), el cual se aleja bastante de sus anteriores trabajos, no tanto en el contenido sino en la forma y en las condiciones de producción con las que se filmó. Porque Hallow Road es un filme austero, que concentra toda su fuerza argumental en las actuaciones de los actores Rosamund Pike y Matthew Rhys y se desarrolla casi en su totalidad en el interior de un automóvil.
Por César Arturo Humberto Heil
Maddie (Pike) y Frank (Rhys) son un matrimonio que ha discutido con su hija adolescente Alice (Megan MacDonnel), quien luego de la fuerte discusión se ha ido de su casa en uno de los automóviles de la familia con rumbo incierto.
A mitad de la noche, Maddie es despertada por el pitido incesante de la alarma contra incendios, la cual se ha activado sin ninguna razón. Minutos después, una llamada de su hija Alice al teléfono móvil le informa que ha atropellado a una joven en la zona de Hallow Road y que cree que está muerta. Maddie, que es paramédica, trata de ayudar a su hija —todo a través del teléfono— para que le haga RCP, pero todos los esfuerzos son inútiles: la joven no reacciona. Por su lado, Frank prepara todo para salir a su encuentro.
Un viaje hacia lo desconocido
Se podría decir que el eje sustancial de la trama se empieza a desarrollar a partir de este momento, cuando Frank y Maddie salen en el automóvil para rescatar a su hija. Todo el desarrollo argumental está construido desde las llamadas telefónicas entre Alice y sus padres y las interacciones que se van dando a medida que nuevos indicios van saliendo a la luz. Estos indicios abren preguntas: ¿Qué hacía Alice en Hallow Road, un lugar alejado y boscoso a las 3 de la madrugada? ¿Estaba Alice borracha o drogada? ¿Por qué dijo que había llamado a la emergencia y a la policía cuando en realidad no lo hizo?
Ante todos estos interrogantes, Frank y Maddie deben evaluar las posibles consecuencias que recaerán sobre su hija. En un intento por evitar que vaya a la cárcel, Frank le dice que se hará responsable y admitirá haber sido él quien atropelló a la joven.
Poco a poco la trama se va enturbiando, y en ese largo recorrido entre la casa y Hallow Road lo sobrenatural empieza a sobrevolar el relato. Al principio es sutil, como aquella primera señal con la alarma contra incendios, pero luego todo se va complicando más y más, especialmente cuando un misterioso matrimonio —a quienes nunca vemos, pero sí oímos a través de las llamadas telefónicas con Alice— decide parar para ayudarla.

Luces y sombras del guion
Contar más sería imprudente de mi parte. Si bien quien escribe estas líneas intuyó de antemano por dónde venía la cosa, lo cierto es que el filme mantiene el interés desde los minutos iniciales hasta el final.
Claro que Hallow Road no es un filme perfecto. El guion escrito por el debutante en el largometraje William Gillies, quien solo hasta ahora había escrito cortometrajes, se siente confuso y algo enmarañado. Todo ese “halo” sobrenatural y místico, en donde se entremezcla el folk horror local con la tensión dramática de unos padres desesperados, hace que el filme se sienta desparejo.
A esto hay que sumarle la manera en que se expresa la misteriosa mujer que asiste a Alice en el accidente, quien está también interpretada por Rosamund Pike, y que suena demasiado ceremoniosa, casi con un tono académico impostado, a lo cual se le suma el característico sonido del idioma inglés. Esto hace que toda la extraña situación alrededor de lo que le sucede a Alice se sienta completamente despegada del contexto.

Entre lo crudo y lo sobrenatural
Por su lado, el director Anvari demuestra su oficio como narrador cinematográfico desde un comienzo. Mediante una sucesión de planos aislados va construyendo lo que vendrá de manera minuciosa. Como un relojero de precisión, el director nos va adentrando en ese terreno incierto entre el drama más crudo y el mundo de lo sobrenatural y por el cual va a transitar el filme.
En cuanto a los actores, tanto Matthew Rhys como Rosamund Pike sostienen el núcleo duro de la narración. Sus actuaciones son extremadamente creíbles y conmovedoras, especialmente Pike, quien saca a relucir su talento componiendo a una mujer al límite que se debate entre el deber moral y el deber de una madre.
El filme recuerda inevitablemente a Locke (2013), de Steven Knight, filme en donde un atribulado Iván Locke (Tom Hardy) debe solucionar un grave problema a través de su teléfono móvil mientras viaja en su auto. Las similitudes están a la vista. La principal diferencia entre ambos filmes radica en que, mientras en Locke la tensión está puesta exclusivamente en el personaje, en Hallow Road se encuentra en el lugar del accidente, el cual solo vemos al final, cuando llegan los padres.

Conclusión
Hallow Road es un thriller íntimo que apuesta por una puesta en escena mínima y por la solidez actoral como motor dramático. Aunque su guion presenta desprolijidades y un componente sobrenatural que no siempre termina de integrarse con fluidez, Babak Anvari logra mantener la tensión y el interés a lo largo de todo el relato. La película se sostiene en la química entre Pike y Rhys, y en la habilidad del director para entrelazar lo familiar con lo inquietante, ofreciendo una experiencia que, aun con sus irregularidades, deja una impresión duradera.
Por el momento Hallow Road no se ha estrenado en cines ni se encuentra subido a ninguna plataforma, así que si lo desean pueden verlo a través de Internet.
