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Ceros y Unos: La pesadilla binaria de Abel Ferrara

4 minutos de lectura

Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Abel Ferrara es un director que en estos últimos años ha entrado en una búsqueda artística algo diferente a la que hacía cuando inició su prolífica carrera, allá por la década del ’70. Sus más recientes producciones son complejas y existenciales, en donde se plantean teorías conspirativas, manifestaciones metafísicas y doctrinas filosóficas a veces un tanto insondables y difíciles de interpretar.

Por César Arturo Humberto Heil

En este presente, el director de Un maldito policía (1992) se muestra más introspectivo, reflexivo y algo apartado de aquellos filmes en donde se ocupaba de la corrupción policial en los suburbios de Nueva York o del crimen organizado, aunque nunca deja de lado aquello malvado que corrompe a la sociedad. Sus últimos filmes resultan en una búsqueda, a mí entender estéril, por encontrar aquellas fuerzas oscuras y poderosas que dominan nuestro mundo actual.

Suma de confusiones

Su nueva película Ceros y Unos (2021) sigue en esa sintonía de buscar culpables a los males de la humanidad. Aquí, parece redoblar la apuesta y lo hace con un relato sumamente complejo y confuso. Todo queda abierto a la interpretación del espectador, que es quien debe intentar atar los cabos sueltos de una historia que combina un mundo pandémico y distópico con el thriller político y conspirativo.

La trama se centra en la ciudad de Roma, Italia. El militar JJ, interpretado por el actor Ethan Hawke, trabaja secretamente para desentrañar a un enemigo oculto que intenta atacar al Vaticano.

Lo que acabo de esbozar es una simplificación de la historia, la cual a lo largo de hora y media ingresa en una supina confusión.

En este entramado lleno de indefiniciones y situaciones nada claras y en donde el entorno se vuelve un lugar hostil y desagradable, Hawke interpreta dos papeles (hace de Justin, su hermano terrorista) aumentando más el desconcierto del espectador que no puede hacer pie en ningún momento.

Y si a esto le sumamos indigentes que actúan como espías, la mafia rusa, los chinos, los árabes y la religión cristiana, estamos en un importante revuelto, pero no Gramajo.

A todo este extraño y confuso universo se le agrega la puesta en escena planteada por Ferrara, la cual es acética, minimalista y desprolija. Con una cámara en mano demasiado movida, planos muy cerrados en fuera de foco y una fotografía a cargo de Sean Price Williams extremadamente oscura y contrastada que da como resultado una imagen granulosa, casi como si hubiera sido grabada con un celular de calidad media, Ceros y Unos es un filme difícil de seguir.

La incorporación de tecnologías propias de la pandemia, como las pantallas partidas de los celulares y el uso de otros formatos de video, tampoco ayudan. No aportan nada nuevo y encima sobrecargan la puesta.

La música es otro elemento disonante en Ceros y Unos. Está siempre presente, casi como el hilo conductor de una nimia trama. Su injustificada inclusión sirve poco y nada a un relato que nunca deja de ser incomprensible y colabora aún más en el desorden temático y narrativo.

En lo que respecta a los personajes secundarios, llama la atención el rol de las mujeres. En la película están siempre relegadas a ciertos estereotipos como las prostitutas, las mafiosas rusas o las semidesnudas mujeres chinas, sobrecargando así esta idea de un mundo miserable y putrefacto a punto de estallar.

Otro detalle que llama la atención es la inclusión de apertura y cierre de una grabación de Ethan Hawke. El actor habla sobre su participación en el proyecto y sobre el director, rompiendo así la cuarta pared y produciendo un cierto distanciamiento ya desde el inicio. Su alocución del final deja en claro que cuando leyó el guion no entendió nada, aunque decidió participar igual. Dato para tener en cuenta.

Conclusión

Como cierre, se puede decir que Ceros y Unos es el resultado de una profusa alucinación, oscura y pesadillesca surgida de la mente afiebrada del director Abel Ferrara y cuya visualización es de difícil digestión, gracias a su rebuscada puesta en escena, sus escasos e inconexos diálogos y su imprecisa trama. Solo para aventureros y fanáticos del director.

Calificación: Mala

Disponible: Amazon Prime Video

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