Criaturas: Línea de extinción
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Hace unos meses se estrenó en cines Criaturas: Línea de extinción (Elevation, 2024), dirigida por George Nolfi. La película, que no tuvo un buen recibimiento por parte de la crítica, pasó sin pena ni gloria y ahora llega directamente al streaming a través de Prime Video, con la intención de recuperar algo de atención.
Por César Arturo Humberto Heil
Guionistas en extinción
El filme es una historia de ciencia ficción que se desarrolla en un mundo distópico, donde la humanidad ha sido atacada por unas extrañas criaturas llamadas “segadores”, cuya principal limitación es que no pueden ascender por encima de los 8.000 pies (aproximadamente 2.400 metros). Los sobrevivientes se han refugiado en las montañas, superando esa altitud para evitar ser atacados.
Pero cuando Hunter (Danny Boyd Jr.), el hijo de Will (Anthony Mackie), se queda con el último filtro del aparato de oxígeno que necesita para no asfixiarse, Will se ve obligado a descender por debajo de la línea de seguridad para conseguir ese insumo médico en un hospital. En esa peligrosa travesía lo acompañarán Katie (Maddie Hasson), una joven rebelde de carácter fuerte, y Nina (Morena Baccarin), una científica que perdió a toda su familia a manos de los segadores y que no cesa en su búsqueda de una forma de eliminarlos. Básicamente, esta es la escueta historia de Criaturas: Línea de extinción. No hay mucho más.
Personajes en problemas, guionistas también
Como es de esperarse, el descenso por territorio infestado de segadores no será sencillo y estará plagado de complicaciones. Por un lado, el recorrido elegido —cruzar por los túneles de una mina abandonada— no saldrá como se esperaba. Por otro, las criaturas estarán al acecho apenas bajen del nivel seguro, dificultando seriamente su intento de llegar al hospital.
Pero los problemas no se limitan a la trama: también están en la estructura del guion, repleto de agujeros narrativos difíciles de justificar. El primer inconveniente es que la historia por momentos se estanca, ya que Will y compañía deben regresar varias veces a terreno seguro. Esto impide que la acción avance y genera una sensación de repetición, como si la película entrara en una especie de bucle.
Otro gran vacío argumental es la escasa información sobre el origen y naturaleza de los segadores. Lo poco que se sabe se presenta en una secuencia a modo de introducción, donde se explica que las criaturas no pueden subir más allá de los 2.400 metros y se exhorta a la población a refugiarse en las montañas. Luego, la narración avanza trece años en el tiempo a través de un salto abrupto, sin desarrollo ni profundidad.

Efectos digitales por encima del drama humano
Los desajustes del guion —a cargo de John Glenn, Jacob Roman y Kenny Ryan— hacen que el objetivo de llegar al hospital pierda sentido. A esta altura, el espectador ya se ha olvidado de Hunter y su problema pulmonar, y lo que queda es una excusa para que los responsables de los efectos visuales se luzcan con el diseño de criaturas y animaciones digitales.
El final es aún más problemático. Cuando finalmente logran llegar al hospital, lo hacen a bordo de una camioneta, lo que deja una pregunta inevitable: ¿por qué no fueron en vehículo desde un principio y evitaron toda esa caminata en medio de criaturas y túneles angostos? La respuesta parece ser que, si lo hacían así, no había película.
En cuanto a la obsesión de Nina por eliminar a los segadores, se resuelve casi por accidente. Ya en el hospital, visitan el laboratorio donde trabajaba y allí ella tiene una epifanía: una bala untada con ciertos químicos podría atravesar el duro exoesqueleto de los segadores. Y, como por arte de magia, lo logra.

Conclusión
Luego de ver Criaturas: Línea de extinción se entiende por qué su paso por los cines fue tan fugaz y su destino final fue el streaming. La ausencia de una historia atrapante, la falta de contexto narrativo y el desaprovechamiento de sus propios personajes convierten al filme en una experiencia olvidable.
En definitiva, la verdadera especie en extinción aquí no son los humanos, sino los buenos guionistas.
Disponible: Prime Video
