¿Y dónde está el policía?: El renacimiento de un género olvidado
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. ¿Y dónde está el policía? (The Naked Gun), película de comedia de acción estadounidense de 2025 dirigida por Akiva Schaffer, el cual coescribió el guión con Dan Gregor y Doug Mand. Esta sirve como una secuela heredada de Naked Gun 331/3: The Final Insult (1994) y es la cuarta película de la franquicia The Naked Gun. La fotografía corrió por cuenta de Brandon Trost, la música de Lorne Balfe, la edición de Brian Scott Olds. Producida por Seth MacFarlane. La filmación comenzó el 6 de mayo de 2024 en Atlanta, Georgia, Estados Unidos y culminó el 28 de junio de 2024.
Por Daniel López Pacha
Reparto
Liam Neeson (teniente Frank Drebin Jr.), Pamela Anderson (Beth Davenport), Paul Walter Hauser (capitán Ed Hocken Jr.), Kevin Durand (Sig Gustafson), Danny Huston (Richard Cane), Liza Koshy (detective Barnes), Cody Rhodes (Bartender), CCH Pounder (jefe Davis), Busta Rhymes (ladrón de bancos), Michael Bisping (él mismo), Eddy Yui (detective Park), Moses Jones (Nordberg Jr.), «Weird Al» Yankovic (él mismo), Dave Bautista (él mismo), Priscilla Presley (Jane Spencer-Drebin).
Sinopsis
Frank Drebin Jr., recién reincorporado al cuerpo de policía, no heredó la brillantez de su padre… pero sí su torpeza legendaria. Sin proponérselo, se ve atrapado en una intriga internacional que combina diplomáticos corruptos, y una fastuosa ceremonia de premios con más trampas que una película de espías. Lo que sigue es una espiral de caos: persecuciones imposibles, accidentes ridículos y un desfile de situaciones tan ilógicas como hilarantes. La ley del mínimo esfuerzo nunca fue tan peligrosa.
Una parodia que vuelve para quedarse
La nueva versión de ¿Y dónde está el policía? marca el regreso glorioso de un tipo de comedia que parecía haber quedado en el olvido: la parodia descarada, física, absurda, pero brillantemente ejecutada. En tiempos donde el humor tiende a ser irónico o autoconsciente hasta el agotamiento, esta película se planta con orgullo como una heredera directa del legado de Leslie Nielsen y su caótico detective Frank Drebin.
Sin disfrazar sus intenciones, el film recupera esa alegría del humor sin filtros, donde cada escena está pensada para sacar una carcajada. La dirección de Akiva Schaffer aporta dinamismo, ritmo y una frescura notable. No hay un solo minuto de su metraje que se sienta de más: los gags llegan en ráfagas bien medidas, y la historia avanza a una velocidad que nunca descarrila.

Comedia sin frenos y con estilo
Desde el primer tiroteo surrealista hasta las persecuciones absurdas, todo en esta película parece salido de un laboratorio de caos cómico. Pero hay método en la locura: los chistes están diseñados con precisión y las escenas de acción, lejos de ser un simple acompañamiento, elevan el tono absurdo hasta niveles hilarantes. El equilibrio entre humor físico y referencias visuales es tan fino como efectivo.
La trama —un asesinato que pone en jaque al departamento de policía— funciona más como un pretexto que como el centro de la historia, y eso no es un problema. Sirve de estructura para una catarata de bromas visuales, juegos de palabras y situaciones delirantes que remiten directamente al espíritu de la trilogía original, pero sin quedarse atrapados en el pasado.
Un elenco que entiende el juego
Liam Neeson, en un giro que sorprende y deleita, se adueña del papel protagónico con una entrega absoluta. Su interpretación de Drebin Jr. no busca imitar a Nielsen, sino reinterpretarlo: es torpe, impasible y completamente comprometido con el disparate. Neeson logra ese difícil equilibrio entre el humor involuntario y la autoconsciencia medida, convirtiéndose en el corazón cómico del film.

El resto del elenco brilla por derecho propio. Pamela Anderson sorprende con una actuación chispeante y una química inesperada con Neeson. Paul Walter Hauser aporta el contrapunto perfecto con su estilo peculiar, mientras que CCH Pounder deja su huella en cada escena que pisa. El único punto más flojo es el villano interpretado por Danny Huston, quien, si bien cumple, no logra destacarse en medio de tanto carisma colectivo.
Humor inteligente y accesible
A diferencia de muchas comedias contemporáneas que se apoyan en lo vulgar o lo explícito, esta nueva entrega encuentra el equilibrio justo. El humor es picante, pero no ofensivo; es visualmente audaz, pero nunca grotesco. Esto la vuelve accesible para una audiencia amplia, sin sacrificar originalidad ni ingenio. La película juega con los clichés del cine de acción moderno —desde Mission: Impossible hasta Kingsman— con una creatividad contagiosa.
Cada escena está construida con una intención clara: sorprender, provocar la risa y desafiar la lógica con estilo. La sensación que deja es la de una producción pensada con cariño, donde el respeto por el material original convive con una clara voluntad de innovar. No hay espacio para la nostalgia vacía: todo tiene un propósito, y ese propósito es divertir.

Conclusión
¿Y dónde está el policía? no es solo un homenaje, es una declaración de principios. En un panorama dominado por comedias anodinas o dramas disfrazados de humor, este film se atreve a ser pura risa. Es una celebración de la parodia como forma de arte, con actuaciones inspiradas, una dirección vigorosa y una energía que se mantiene firme de principio a fin.
En tiempos de reinicios poco inspirados, esta entrega demuestra que es posible retomar una franquicia clásica con ingenio y alma propia. Si este es el inicio de una nueva etapa para el género, bienvenido sea. La comedia necesitaba algo así: descarada, precisa y, sobre todo, muy divertida.
Disponible: En cines
