Criatura voraz: Terror y thriller a medio camino
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. El cine del canadiense Chad Archibald no suele ser amable para el público general. Películas como Bite (2015) o The Heretics (2017) confirman su inclinación por el terror y el body horror, donde el gore, los fluidos corporales y la sangre son protagonistas. Con Criatura voraz (It Feeds, 2025), su más reciente trabajo —disponible en HBO Max tras un efímero paso por salas—, el director de I’ll Take Your Dead (2018) se aleja de lo retorcido y lo desagradable para adentrarse en un terreno más cercano al thriller sobrenatural, evocando películas como La celda (The Cell, 2000) de Tarsem Singh, aunque sin alcanzar su impacto visual.
Por César Arturo Humberto Heil
Un argumento que combina terror y desesperación
La historia inicia cuando Riley (Shayelin Martin), una niña de 14 años irrumpe en el consultorio psiquiátrico de Cynthia (Ashley Greene) asegurando que una entidad maligna se alimenta de ella. Cynthia posee la habilidad de ingresar en la mente de las personas para sanar traumas, pero decide no ayudarla al percibir el peligro que implica enfrentar a la monstruosa criatura adherida a la niña.
Sin embargo, su hija Jordan (Ellie O’Brien) se propone ayudarla. Tras la muerte accidental de Riley a manos de su padre Randall (Shawn Ashmore), la entidad abandona el cuerpo de la niña y posee a Jordan, comenzando a devorarla desde adentro.
A partir de allí, la trama adopta un tono de thriller: Randall secuestra a Jordan para enterrarla viva en el bosque con el objetivo de matar de hambre a la criatura. Cynthia, con la ayuda de su amiga Agatha (Juno Rinaldi), emprende la búsqueda desesperada para salvar a su hija y destruir a la voraz entidad.

Personajes planos y actuaciones sin fuerza
El guion, escrito por Archibald, resulta ser un refrito de La celda y Insidious: The Last Key (2018) de Adam Robitel. Carece de originalidad y de la potencia visual que distinguía al filme de Singh, dejando la sensación de estar ante una copia limitada de ambos filmes sin que pueda generar una identidad propia.
Los personajes son otro punto débil: sin motivaciones claras ni profundidad psicológica, se perciben planos y poco atractivos. Las actuaciones tampoco elevan el material; Ashley Greene y Ellie O’Brien se muestran limitadas, incapaces de aportar matices que compensen la mediocridad del guion.
Solo destaco al personaje de Agatha, interpretado por Juno Rinaldi, quien se muestra diferente en su caracterización, no solo física, sino psicológica y eso hace que en medio de tanta chatura su actuación destaque sobre el resto.

Producción modesta y una criatura que no asusta
Criatura voraz es un filme de bajo presupuesto, y eso se nota en su factura técnica. El diseño del ente demoníaco —creado con prótesis y maquillaje— resulta aceptable en planos cortos, pero el look general del filme evidencia la escasez de recursos.
El problema se agrava hacia el final: cuando la criatura aparece en su mundo infernal, el escaso terror conseguido se desploma. Lo que funcionaba en planos cerrados se vuelve ridículo al mostrar la figura completa, que parece una mezcla entre el monstruo de Creepshow y Vecna de Stranger Things.
Otro problema es la falta de un lore claro sobre quién es la criatura demoníaca, de dónde viene, cuál es su mitología y por qué se alimenta de esa manera. El guion obvia por completo todos esos aspectos para centrase exclusivamente en la trama.

Conclusión
Criatura voraz intenta ofrecer un thriller sobrenatural con tintes de horror, pero queda atrapada en sus referencias y su bajo presupuesto. La falta de originalidad, personajes poco desarrollados y un diseño visual inconsistente hacen que la película no logre destacarse, incluso dentro del catálogo de terror más convencional. Sin dudas, un traspié en la carrera del director Chad Archibald.
Disponible: HBO Max
