The Conjuring: Last Rites
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. The Conjuring: Last Rites (El Conjuro: Últimos Ritos), película de terror sobrenatural estadounidense de 2025, dirigida por Michael Chaves, con guion de David Leslie Johnson-McGoldrick, Richard Naing y Ian Goldberg. Producida por James Wan y Peter Safran, con fotografía de Eli Born, la música de Benjamin Wallfisch, la edición de Elliot Greenberg y Gregory Plotkin. Filmada en Londres, Inglaterra, Reino Unido; Hertfordshire, Inglaterra, Reino Unido desde el 16 de septiembre de 2024 al 21 de noviembre de 2024.
Por Daniel López Pacha
Reparto
Vera Farmiga (Lorraine Warren), Patrick Wilson (Ed Warren), Shannon Kook (Drew Thomas), Mia Tomlinson (Judy Warren), Ben Hardy (Tony Spera), Steve Coulter (Padre Gordon).
Sinopsis
En esta historia, los Warren se ven arrastrados a uno de los episodios más oscuros de su carrera: una familia que busca empezar de nuevo en una antigua vivienda de Pensilvania pronto descubre que el hogar elegido esconde algo mucho más siniestro que paredes viejas y pasillos sombríos. Los Smurl —Jack, Janet y sus hijas— pasan de la ilusión de un nuevo comienzo a la pesadilla de convertirse en blanco de fuerzas invisibles. Lo que comienza como ruidos inexplicables se transforma en una auténtica guerra espiritual, donde la fe, la unidad familiar y la fortaleza emocional serán su única defensa frente a lo desconocido.
El adiós definitivo de los Warren

La franquicia The Conjuring se convirtió en un pilar del cine de terror moderno gracias a su habilidad para transformar lo cotidiano en algo escalofriante. Columpios que se balancean solos, juguetes que despiertan en la noche y puertas que se resisten a permanecer cerradas fueron las señas de identidad de este universo. Ahora, con The Conjuring: Last Rites, llega un cierre esperado que promete ser tan aterrador como emotivo.
El título refleja la idea de un ritual final, una despedida marcada por lo sobrenatural. Aunque la entrega previa, The Devil Made Me Do It, dividió a los fans, esta nueva película recupera la esencia de las primeras: un balance entre miedo atmosférico y drama humano. Es un recordatorio de lo que hizo de la saga un éxito global.
Más que un simple final, esta película funciona como homenaje a Ed y Lorraine Warren. Su historia se cierra en un relato que honra su legado, ofreciendo a los espectadores una última aventura cargada de nostalgia, tensión y un aire de despedida conmovedor.
El cierre de la Fase Uno del universo Conjuring

Los actores Patrick Wilson y Vera Farmiga regresan para dar vida, quizá por última vez, a los investigadores paranormales más icónicos del cine reciente. Desde su primera aparición en 2013, la pareja se convirtió en el núcleo emocional de la saga, y en Last Rites su madurez actoral se traduce en interpretaciones más íntimas y melancólicas.
La trama se inspira en el caso real de la familia Smurl en Pensilvania, un episodio que ya había sido adaptado como The Haunted en 1991. Sin embargo, en esta versión la historia adquiere un giro personal: la entidad demoníaca también fija su atención en Judy, la hija de los Warren, lo que convierte la lucha contra lo sobrenatural en una batalla familiar.
Este film no clausura el universo completo, pero sí pone fin a lo que los productores denominan “Fase Uno”. Con los Warren al frente, este ciclo queda sellado, dejando abierta la posibilidad de nuevas historias y personajes que expandan el terreno del terror.
Michael Chaves y la huella del terror clásico

El director Michael Chaves entrega aquí su trabajo más sólido en la franquicia, después de títulos como The Nun II y The Curse of La Llorona. Su apuesta no se limita a los sustos fáciles: construye una atmósfera que recuerda a clásicos como El Exorcista, Poltergeist y Amityville. Al mismo tiempo, incorpora referencias ligeras a la cultura de los ochenta, como menciones a Ghostbusters, que aportan un respiro simpático en medio de la oscuridad.
Chaves se aleja de la fórmula del susto constante y apuesta por un ritmo más medido. El miedo surge de la tensión acumulada, de lo que no se muestra de inmediato y de los silencios cargados de expectativa. Esa dosificación convierte cada aparición de lo paranormal en un momento verdaderamente memorable.
Otro detalle clave es la filmación en Reino Unido, aunque la historia transcurra en Pensilvania. Gracias al diseño de producción y a la fotografía, Londres y Hertfordshire se transforman en escenarios creíbles de la América profunda, demostrando el cuidado con que se trabajó cada aspecto visual.
Estética visual y actuaciones memorables

El director de fotografía Eli Born crea un juego visual entre luces y sombras que potencia tanto la tensión como la calidez de los momentos familiares. Los interiores se sienten amenazantes y, a la vez, íntimos, lo que ayuda a resaltar el contraste entre lo cotidiano y lo sobrenatural. Por su parte, el diseñador de producción John Frankish aporta un nivel de detalle que convierte cada escenario en parte viva de la narrativa.
En el apartado interpretativo, Vera Farmiga vuelve a brillar con una actuación magnética, transmitiendo fragilidad y fortaleza en dosis exactas. Su Lorraine Warren se mantiene como una figura clave del cine de terror contemporáneo. Patrick Wilson, más sobrio pero igualmente eficaz, ofrece un Ed Warren entrañable y humano, complementando perfectamente a su compañera de reparto.
La revelación de la película es Mia Tomlinson como Judy. Su interpretación no solo aporta frescura, sino que también abre la puerta a una nueva generación dentro de la saga. Su personaje se convierte en un vínculo emocional que conecta al público con los Warren desde una perspectiva renovada.
Un final intenso y cargado de guiños

El clímax de The Conjuring: Last Rites es tan físico como emocional. El enfrentamiento con la entidad demoníaca se desarrolla con una fuerza arrolladora, poniendo a prueba la fe y la resistencia de los protagonistas. Es una batalla que permite a Wilson y Farmiga desplegar todo su talento en escenas cargadas de dramatismo y tensión.
Tras la lucha, el relato ofrece una inesperada secuencia de boda que funciona como epílogo. Allí aparecen cameos de actores y creativos de entregas anteriores, un gesto de gratitud hacia el público fiel de la franquicia. Estos guiños hacen que la película se sienta como un verdadero cierre de etapa.
La ambientación ochentera potencia la nostalgia. Canciones como Let’s Dance de David Bowie y She Sells Sanctuary de The Cult, junto con detalles de vestuario y estilo de época, refuerzan la idea de despedida, envolviendo el cierre en un aire festivo y melancólico.
Conclusión

The Conjuring: Last Rites es mucho más que la última película de Ed y Lorraine Warren: es un cierre digno del universo que marcó al cine de terror moderno. Con un equilibrio entre sustos efectivos, actuaciones brillantes y una estética cuidada, la cinta logra emocionar tanto como asustar.
Lejos de ser un simple final, este capítulo funciona como homenaje y como punto de partida hacia nuevas posibilidades narrativas. Es una despedida que honra a sus protagonistas, respeta a los fans y demuestra por qué la saga The Conjuring sigue siendo un referente indiscutido del género.
Disponible: En cines
