Return to Silent Hill: Un regreso visualmente impactante, pero emocionalmente vacío
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Return to Silent Hill (Terror en Silent Hill: Regreso Al Infierno), película de terror psicológico sobrenatural dirigida por Christophe Gans, coescrita con Sandra Vo-Anh y Will Schneider. Está basada en el videojuego Silent Hill 2 de Konami. La fotografía fue de Pablo Rosso, la música por Akira Yamaoka, la edición por Sébastian Prangère. La filmación comenzó el 17 de abril de 2023 al 29 de junio de 2023. Parte del rodaje tuvo lugar en las ciudades alemanas de Múnich, Penzing, Núremberg y Lago Ammer; las ciudades Serbias, Belgrado, Zlatibor, Tara.
Por Daniel López Pacha
Reparto
Jeremy Irvine (James Sunderland), Hannah Emily Anderson (Mary Crane), Evie Templeton (Laura), Robert Strange (Red Pyramid), Pearse Egan (Eddie Dombrowski), Eve Macklin (Kaitlyn/Angela), Emily Carding (Dara), Martine Richards (Claudette), Howard Saddler (Cal), Matteo Pasquini (vagabundo), Melissa Graham (médica asistente), Giulia Pelagatti (enfermera), Tamara Ristoska (enfermera), Sandy E. Scott (doctor).
Sinopsis
La trama sigue a James Sunderland, un hombre atrapado en un duelo que parece no tener fin tras la muerte de Mary, la mujer que dio sentido a su vida. Un día recibe una carta escrita con su nombre y firmada por ella, en la que lo invita a volver a Silent Hill, un pueblo cargado de recuerdos compartidos. Al llegar, James se encuentra con un lugar irreconocible: calles cubiertas por una niebla sofocante, edificios abandonados y una presencia constante de horror. Las criaturas que lo acechan no solo desafían su supervivencia, sino que parecen materializar sus culpas, miedos y deseos reprimidos. Mientras avanza, la frontera entre la realidad y su mente comienza a desdibujarse, obligándolo a confrontar verdades que quizá nunca quiso aceptar.
El regreso de Christophe Gans a Silent Hill
Christophe Gans vuelve al universo de Silent Hill dos décadas después de su primera incursión cinematográfica. Y lo hace intentando una vez más trasladar al cine uno de los videojuegos de terror psicológico más influyentes de la historia. Aquella película de 2006 dividió opiniones en su estreno, pero con el paso del tiempo fue revalorizada por su osadía estética, su atmósfera enfermiza y su identidad visual marcada por tonos amarillentos y una sensación constante de putrefacción.
En Return to Silent Hill, el director recupera muchos de esos elementos que definieron su estilo, apostando por una reconstrucción visual del pueblo que resulta fiel y reconocible. El problema no radica en lo que se ve, sino en lo que se siente. La película luce imponente en la superficie, pero carece de una verdadera densidad emocional que sostenga su relato.
Los horrores de Silent Hill cobran vida gracias a efectos prácticos minuciosamente trabajados, con criaturas que parecen surgir directamente de las pesadillas más retorcidas del material original. Sin embargo, esa fidelidad estética no logra traducirse en una narrativa clara, y la historia termina diluyéndose en la misma niebla que envuelve las calles del pueblo.
El resultado es una experiencia tan inquietante como desconcertante. Como ocurre con muchas pesadillas, su impacto visual es innegable, pero su significado se vuelve esquivo, dejando una sensación de vacío una vez que la película llega a su fin.
El desafío de adaptar el videojuego Silent Hill 2 al cine

Adaptar el videojuego Silent Hill 2 supone un reto considerable: condensar una experiencia interactiva de varias horas en un formato cinematográfico de duración limitada. En este proceso, la película avanza de escena en escena sin detenerse a profundizar en la psicología de James, sacrificando desarrollo narrativo en favor de la contemplación visual.
Gans parece más interesado en exhibir su mundo que en explorarlo emocionalmente. La decadencia gótica, los colores apagados y la arquitectura opresiva dominan la pantalla, creando imágenes poderosas pero desconectadas entre sí. El contraste inicial entre la vida amorosa de James y el descenso posterior a la oscuridad es prácticamente el único arco dramático que se plantea.
La sensación de estancamiento narrativo se hace evidente: no hay eventos que transformen al personaje de manera significativa, ni decisiones que impulsen la historia hacia adelante. Esta ausencia de progresión, aunque pueda interpretarse como una elección deliberada, termina debilitando la experiencia general.
El ritmo, deliberadamente onírico, refuerza la idea de estar atrapados dentro de una pesadilla. No obstante, sin un ancla emocional sólida, esa atmósfera termina volviéndose distante, más contemplativa que perturbadora.
Terror visual, fidelidad al juego y una narrativa que no despega

Uno de los mayores aciertos de Return to Silent Hill es su construcción del terror desde la ambientación. La película evita los sobresaltos fáciles y apuesta por una tensión constante, apoyada en el diseño de sonido, la escenografía y criaturas que impresionan por su nivel de detalle y creatividad.
La admiración de Gans por el videojuego es evidente. Cada monstruo, cada espacio y cada símbolo parecen diseñados con un respeto casi reverencial por el material original. Los fans reconocerán esta dedicación y probablemente disfrutarán del despliegue visual que ofrece la película.
James se mueve por este infierno como si participara en una coreografía macabra, enfrentándose a encarnaciones físicas de la culpa, el dolor y la desesperación. La experiencia es intensa y visceral, pero se queda en la superficie, sin profundizar en los temas que pretende abordar.
El intento de combinar un thriller oscuro con una reflexión elevada sobre el duelo y la pérdida termina siendo fallido. Los cambios introducidos en la historia, junto con la necesidad de mantener un final similar al del juego, generan inconsistencias que impiden que el relato alcance un verdadero peso dramático.
Conclusión

Veinte años después, Christophe Gans demuestra que sigue dominando el lenguaje visual del horror. Pero también que continúa teniendo dificultades para liberar sus películas de la estructura rígida de la jugabilidad. Return to Silent Hill ofrece imágenes poderosas, pero falla al construir una historia coherente y emocionalmente significativa.
La ambigüedad constante convierte la película en una experiencia espectral, casi alucinatoria, que termina restándole impacto a lo que debería ser aterrador. Quizás esa indefinición sea precisamente lo que atrae a Gans de regreso a este universo, pero también es lo que impide que la obra trascienda.
Return to Silent Hill es, en última instancia, una carta de amor visual para los fans del videojuego, pero una propuesta incompleta como relato cinematográfico. Un viaje inquietante, bello y perturbador, que deja la sensación de que, una vez más, el director quedó atrapado en la niebla de su propia creación.
Disponible: En cines
