El sonido de la muerte: El eco de una maldición
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. El sonido de la muerte (Whistle 2025), película de terror sobrenatural dirigida por Corin Hardy y guion de Owen Egerton a partir de una adaptación de su relato corto. Con fotografía de Björn Charpentier, música de Doomphonic, editada por Nick Emerson. Filmada en Hamilton, Ontario, Canadá desde el 15 de noviembre de 2023 al 19 de enero de 2024.
Por Daniel López Pacha
Reparto
Dafne Keen (Chrys Willet), Sophie Nélisse (Ellie Gains), Sky Yang (Rel Taylor), Jhaleil Swaby (Dean Jackson), Ali Skovbye (Grace Browning), Percy Hynes White (Noah Haggerty), Michelle Fairley (Ivy Raymore), Nick Frost (señor Craven).
Sinopsis
Un grupo de estudiantes marginados descubre por casualidad un antiguo silbato ceremonial de origen azteca escondido entre objetos olvidados. Cuando uno de ellos lo hace sonar por diversión, desatan una fuerza invisible que comienza a perseguirlos: manifestaciones de las formas en que cada uno está destinado a morir. el miedo y la desconfianza crecen con cada tragedia, los jóvenes intentan reconstruir el pasado del misterioso artefacto, explorando leyendas prehispánicas y rituales prohibidos. Contra el tiempo y sus propios conflictos, deberán encontrar la manera de romper la maldición antes de que el silbato reclame a su última víctima.
Juventud, misterio y valentía
En las historias de terror ambientadas en institutos, el vínculo con los personajes suele ser el corazón de la experiencia. En El sonido de la muerte, el elenco juvenil logra transmitir cercanía y autenticidad, haciendo que el público se involucre emocionalmente con sus desafíos y decisiones desde el inicio.
Dafne Keen y Sophie Nélisse destacan por la naturalidad con la que construyen una relación afectiva llena de sensibilidad y complicidad. Su dinámica aporta calidez a la narrativa y equilibra los momentos de tensión con instantes de humanidad y crecimiento personal.
Sky Yang, por su parte, aporta un toque de humor y ternura al grupo, interpretando a un personaje imperfecto pero solidario, que encuentra su valor en la empatía y la amistad. Este equilibrio entre personalidades fortalece la identidad del grupo protagonista.
El misterioso silbato ceremonial que da nombre a la película funciona como un elemento simbólico poderoso dentro de la historia. Su diseño visual, cargado de detalles y expresividad, lo convierte en un objeto memorable que impulsa la curiosidad de los personajes y del espectador.
La construcción de un terror con identidad

El señor Craven, interpretado por Nick Frost, introduce el trasfondo histórico del artefacto y despierta el interés por comprender su origen. Más que un simple detonante del conflicto, el silbato representa un enigma que invita a investigar y aprender del pasado.
A medida que los protagonistas intentan comprender la maldición, la historia combina aventura, misterio y trabajo en equipo. La película transmite la idea de que el conocimiento y la cooperación pueden abrir caminos incluso en situaciones aparentemente imposibles.
La dirección logra homenajear al terror clásico sin perder frescura, incorporando referencias culturales y visuales que enriquecen la experiencia sin distraer del relato principal. El resultado es una obra que respeta el género y al mismo tiempo construye su propia personalidad.
El entorno escolar, acompañado por una banda sonora contemporánea, crea una atmósfera reconocible y atemporal. Esta combinación permite que la historia conecte tanto con nuevas audiencias como con quienes disfrutan del terror juvenil tradicional.
Atmósfera, emoción y creatividad visual

La fotografía, dominada por tonos fríos y melancólicos, refuerza el estado emocional de los personajes y el ambiente del pueblo. Cada escenario transmite una sensación de misterio que prepara al espectador para lo inesperado.
Momentos festivos como el Harvest Fest introducen contrastes visuales vibrantes que aportan dinamismo a la narrativa. Estos cambios de color y energía ayudan a mantener el ritmo y la tensión de manera creativa.
El director construye el suspenso con paciencia, priorizando la atmósfera y el desarrollo emocional antes que los sobresaltos repentinos. Esta decisión permite que el miedo surja de forma progresiva y envolvente.
Los efectos prácticos y el diseño sonoro contribuyen a que cada escena se sienta tangible e inmersiva. El silbato, siempre presente como símbolo de la historia, mantiene la sensación de misterio y destino que atraviesa toda la película.
Conclusión

El sonido de la muerte demuestra cómo el cine de terror juvenil puede combinar emoción, creatividad visual y personajes entrañables. Todo junto para contar una historia sobre la amistad, el crecimiento y la valentía frente a lo desconocido. Sin perder el espíritu lúdico del género, la película invita a reflexionar sobre el valor del tiempo compartido y la importancia de enfrentar los miedos con apoyo mutuo, dejando una experiencia entretenida, intensa y sorprendentemente esperanzadora.
Disponible: En cines
