Turno nocturno: Cuando la leyenda de “La Planchada” no alcanza
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. El cine de terror mexicano venía en alza. Películas como Huesera (2022), de Michelle Garza Cervera, Desaparecer por completo (2022), de Luis Javier Henaine, o Mal de ojo (2022), de Isaac Ezban, son buenos ejemplos de esta tendencia, por mencionar solo algunos títulos. Sin embargo, con Turno nocturno (2024), dirigida por Rigoberto Castañeda (KM31, Sin origen), el panorama parece dar un paso en falso, descendiendo unos cuantos escalones respecto de las producciones mencionadas.
Por César Arturo Humberto Heil
Un hospital maldito en los años 70
Ambientada en la década del 70, la película narra la historia de Rebeca García (Paula Gaitán), una enfermera con un pasado oscuro que consigue empleo en un hospital, donde deberá encargarse del turno nocturno en el área de pacientes críticos. Lo que desconoce es que allí circula una leyenda sobre la aparición del espectro vengativo de Eulalia (Fernanda Echevarría), una enfermera conocida como “La Planchada”. Para no provocar su ira, hay que seguir estrictas reglas: no relacionarse con el resto del personal y, sobre todo, no dormirse durante el turno.
Un personaje psicológicamente fracturado
Rebeca es retraída, casi no habla, y rápidamente se insinúa su inestabilidad mental, que se confirma al mostrarse escenas en las que se autoflagela con navajas de afeitar. Tiene dificultades para vincularse con sus compañeras, quienes se burlan de su comportamiento. Cuando uno de los doctores intenta seducirla, su mente comienza a colapsar. Influenciada por la leyenda de “La Planchada”, Rebeca intenta cumplir con las reglas y rechaza al médico, quien no acepta bien la negativa. A partir de allí, las apariciones del espectro comienzan a hacerse visible durante la noche, acosando a Rebeca.
Entre la historia real y la leyenda urbana
La leyenda de “La Planchada” tiene su origen a comienzos del siglo XX, en el antiguo hospital de San Pablo (actual Hospital Juárez, en Ciudad de México). Según se cuenta, Eulalia, una de las enfermeras del lugar, se enamoró de Joaquín, un joven médico. Su obsesión la hacía cometer errores durante las cirugías o procedimientos médicos. Finalmente, se atrevió a confesarle su amor. Si bien Joaquín la rechazó en un principio, más tarde aceptó una relación amorosa con ella. Todo parecía ir bien, incluso él prometió casarse, hasta que Eulalia se enteró —por un enfermero enamorado de ella— que el doctor estaba comprometido con otra mujer y ya se había casado.

Devastada por la traición y consumida por la culpa, Eulalia enfermó gravemente. Antes de morir, se arrepintió por sus fallas profesionales, que habrían costado la vida de varios pacientes. Tras su muerte, comenzaron a circular testimonios de pacientes que aseguraban haber sido asistidos por una enfermera de apariencia antigua, amable y diligente. Algunos decían que les aplicaba medicamentos, colocaba sueros o los consolaba en momentos críticos. Hasta el día de hoy, hay quienes afirman haber sido atendidos por una mujer vestida con uniforme antiguo, que desaparece antes de poder agradecerle.
Una adaptación forzada
Rigoberto Castañeda transforma esta leyenda sobre un espíritu redentor en una figura resentida que utiliza a Rebeca como vehículo para vengarse del rechazo y la traición del doctor Joaquín. También incorpora una crítica al machismo imperante en la época, retratando el maltrato que sufrían las enfermeras por parte de los médicos. Sin embargo, en este punto el filme se siente algo forzado y caricaturesco, sobre todo en el diseño del personaje del médico.
En cuanto a la incorporación de la leyenda al cine de terror, la película logra algunos momentos efectivos, aunque también cae en escenas innecesarias o directamente ridículas. Lo más rescatable se encuentra en los minutos finales, con un despliegue de gore bien resuelto en términos técnicos y un giro de guion que, aunque previsible, logra funcionar.
Conclusión

Turno nocturno no alcanza el nivel de las películas que marcaron el renacer del terror mexicano. Pero gracias a sus últimos minutos y a ciertos momentos logrados, consigue entretener a pesar de una trama algo confusa. Los fanáticos del género probablemente la disfruten más que el espectador promedio, aunque difícilmente deje una huella duradera.
Disponible: HBO Max
