Nuremberg: Psicología sin sutileza
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Nuremberg, película estadounidense de suspenso psicológico e histórico de 2025, escrita, coproducida y dirigida por James Vanderbilt. Está basada en el libro de 2013 El nazi y el psiquiatra, de Jack El-Hai. La fotografía fue de Dariusz Wolski, la música de Brian Tyler, la edición de Tom Eagles. La filmación se desarrolló en Budapest, Hungría desde febrero a mayo de 2024.
Por Daniel López Pacha
Reparto
Rami Malek (Douglas Kelley), Russell Crowe (Hermann Göring), Leo Woodall (sargento Howie Triest), John Slattery (coronel Burton C. Andrus), Mark O’Brien (coronel John Amen), Colin Hanks (Gustave Gilbert), Wrenn Schmidt (Elsie Douglas), Michael Shannon (juez Robert H. Jackson), Richard E. Grant (Sir David Maxwell Fyfe), Lotte Verbeek (Emmy Göring), Andreas Pietschmann (Rudolf Hess), Steven Pacey (George C. Marshall), Giuseppe Cederna (Papa Pío XII), Lydia Peckham (Lila McQuaide).
Sinopsis
Tras el colapso del Tercer Reich en 1945, las potencias aliadas concentran a las figuras más influyentes del régimen nazi para someterlas a juicio por los horrores de la guerra. En ese escenario cargado de tensión y memoria, el joven psiquiatra Douglas Kelley recibe la compleja misión de examinar la mente de los prisioneros. Entre ellos destaca Hermann Göring, cuya presencia imponente y aguda inteligencia no solo pone a prueba los límites de la justicia, sino también la estabilidad emocional y profesional del propio Kelley.
Antes del juicio de Nuremberg
La película se sitúa en el periodo inmediatamente posterior a la derrota del Tercer Reich, cuando las potencias aliadas comienzan a preparar el proceso judicial contra los principales responsables del régimen nazi. En ese contexto, el psiquiatra militar Douglas Kelley recibe la tarea de evaluar a los prisioneros, entre ellos Hermann Göring, figura central tanto por su rango como por su personalidad dominante.
El relato se abre con la captura de Göring y rápidamente introduce la presión política detrás de los juicios, impulsada por el juez Robert H. Jackson, quien busca convencer a la administración de Harry S. Truman de llevar adelante un proceso ejemplar. Desde allí, la narración combina elementos históricos con una mirada más íntima.
Se describen los espacios de reclusión, la atmósfera cargada de posguerra y el peso de los crímenes cometidos. Sin embargo, más allá del contexto, la historia se articula en torno al vínculo entre Kelley y Göring, una relación marcada por la tensión, la manipulación y un extraño juego de poder psicológico.
Lo que comienza como una evaluación clínica pronto revela otros intereses: obtener ventajas estratégicas de cara al juicio. En ese intercambio, Göring aparece como un interlocutor hábil, consciente de su influencia incluso en la derrota.
Nuremberg: un duelo psicológico irregular

El enfrentamiento entre Kelley y Göring debería ser el núcleo emocional del film, pero el resultado es desigual. La interpretación de Russell Crowe logra sostener buena parte del interés: compone un Göring convincente, inquietante y cargado de una ironía que potencia su carácter manipulador.
En contraste, Rami Malek construye un Kelley excesivo en gestos y emociones. Su representación de la crisis interna del personaje se inclina hacia lo exagerado, rompiendo la sobriedad que la historia parece exigir. La transformación del psiquiatra, en lugar de progresiva, resulta forzada.
Esa disparidad actoral genera un desequilibrio constante. Mientras Göring domina cada escena con una presencia calculada, Kelley se diluye en una interpretación que subraya en exceso sus conflictos, restando credibilidad al vínculo central.
El resultado en Nuremberg es un duelo que nunca termina de consolidarse como motor dramático sólido, pese al potencial evidente del material.
Personajes secundarios y tono

El reparto secundario aporta matices, aunque sin llegar a destacarse plenamente. Leo Woodall cumple como traductor, mientras que John Slattery introduce momentos de ironía que alivian la tensión. Sin embargo, los personajes femeninos quedan relegados a roles funcionales y poco desarrollados.
La construcción del propio Kelley también presenta inconsistencias. El guion oscila entre mostrarlo como un observador ambicioso y convertirlo en una figura moralmente íntegra, sin lograr integrar ambas facetas de manera convincente.
En cuanto al tono, el director intenta equilibrar la gravedad del contexto con ciertos toques de humor oscuro. En algunos pasajes funciona, aportando una mirada menos solemne, pero en otros genera una sensación de indefinición.
Además, la acumulación de subtramas dispersa la atención y debilita el eje principal, restándole intensidad al conflicto central.
Estilo y resolución de Nuremberg

Visualmente, la película apuesta por una estética apagada, con una paleta desaturada que busca evocar material de archivo. Aunque la intención es clara, el resultado no siempre es atractivo y por momentos se percibe excesivamente plano.
A diferencia de Judgment at Nuremberg de 1961 dirigida y producida por Stanley Kramer, el desarrollo judicial queda relegado a un segundo plano durante buena parte del metraje. La narrativa prioriza el vínculo entre Kelley y Göring, pero sin lograr sostenerlo con la fuerza necesaria.
Hay escenas iniciales particularmente logradas, donde la calma inquietante de Göring sugiere una amenaza latente. Sin embargo, esa tensión se diluye con el avance de la historia, que pierde foco y ritmo.
Cuando finalmente el juicio de Nuremberg cobra protagonismo, la película consigue transmitir parte de su peso histórico, aunque lo hace de forma tardía.
Conclusión

Nuremberg se presenta como un drama histórico con un trasfondo potente, pero su ejecución resulta irregular. Algunas actuaciones destacan, especialmente la de Russell Crowe, mientras que otras debilitan el conjunto, en particular la de Rami Malek.
La película logra momentos de interés y plantea ideas relevantes sobre la psicología del poder y la responsabilidad moral, pero no termina de articularlas con coherencia. Entre aciertos parciales y decisiones discutibles, el resultado es una obra correcta, aunque lejos de todo su potencial.
Disponible: En cines
