Undertone: cuando el sonido se convierte en una pesadilla
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Hacía tiempo que una película no me generaba tanto miedo. Y cuando hablo de miedo, me refiero a ese terror físico e incómodo que mantiene al espectador en tensión constante y no lo suelta hasta los créditos finales. Esa película es Undertone (2025), primer largometraje del director canadiense Ian Tuason.
Por César Arturo Humberto Heil
“Evy (Nina Kiri), una podcaster especializada en fenómenos paranormales, recibe junto a su compañero Justin una serie de grabaciones enviadas por una pareja que asegura estar experimentando sucesos inexplicables. Mientras cuida a su madre moribunda en la vieja casa familiar, los audios comienzan a afectar su percepción de la realidad.”
El terror construido desde el sonido
Lo primero que debo mencionar es que el verdadero protagonista y principal artífice del terror que genera la película es el diseño sonoro. La propuesta construye una experiencia aterradora e inmersiva en la que el horror nunca se ve, sino que se escucha, haciendo que el espectador complete a través de la imaginación, aquello que la cámara no muestra. Tuason declaró que buscó deliberadamente que el público imaginara a los monstruos más que mostrarlos. Este es el aspecto más original de la película y también el responsable de que uno realmente la pase muy mal.
La película explota un miedo muy contemporáneo: el de escuchar algo perturbador a través de auriculares, en la intimidad de la noche, cuando la imaginación se vuelve más poderosa que la imagen. El sonido se convierte así en la principal herramienta narrativa, capaz de hacer que el espectador imagine horrores mucho más perturbadores que cualquier efecto visual.”
Antiguamente el terror circulaba mediante cartas y diarios, como ocurre en muchos relatos de H. P. Lovecraft. Posteriormente pasó a las grabaciones y cintas de video, como sucede en la saga V/H/S, El aro y The Poughkeepsie Tapes. Ahora el vehículo de transmisión del horror es el podcast a través de archivos de audio digitales. En este sentido, la película me recordó a Pontypool de Bruce McDonald, donde los espectadores éramos testigos de un virus zombi a través del audio de un programa radial.
Undertone puede entenderse como una actualización digital del relato de fantasmas clásico: donde antes había mansiones embrujadas y médiums, ahora hay podcasts, archivos comprimidos y auriculares. Pero debajo de esa superficie tecnológica persisten los mismos miedos ancestrales: la muerte, la pérdida de los padres, la maternidad y aquello que escuchamos cuando el silencio se vuelve insoportable.
Found footage sonoro

Tradicionalmente, el found footage se apoya en imágenes supuestamente registradas por los protagonistas. Undertone traslada ese mecanismo al terreno exclusivamente sonoro: el espectador escucha junto a Evy fragmentos de una experiencia aparentemente real e intenta reconstruir mentalmente lo ocurrido fuera de campo. La película funciona, así como una evolución del found footage hacia la era del podcast, recuperando al mismo tiempo algo de la tradición de las radionovelas y radioteatros de terror.
Undertone traslada ese mecanismo al terreno exclusivamente sonoro. El espectador escucha junto a Evy fragmentos de una experiencia aparentemente real e intenta reconstruir mentalmente lo que ocurrió fuera de campo. Por eso, el personaje de Evy no es solamente la receptora de las grabaciones, sino el puente emocional que permite que el espectador experimente el horror de la película. Sin ese personaje el concepto de «found footage sonoro» probablemente no funcionaría con la misma fuerza.
En ese sentido, la película funciona casi como una evolución del found footage hacia la era del podcast. Eso la acerca también a una tradición más antigua: la de las radionovelas de terror y los radioteatros. Undertone recupera algo de esa experiencia, pero utilizando formatos contemporáneos.
La película lleva al extremo una de las premisas fundamentales del found footage: la ilusión de autenticidad. En una película convencional, el espectador sabe que está viendo una representación. En cambio, cuando escucha una grabación de audio, especialmente en la cultura actual de podcasts y mensajes de voz, la sensación de realidad puede ser mayor porque estamos acostumbrados a consumir ese tipo de material como documentos. Por eso, el miedo en Undertone no surge tanto de lo que vemos como de lo que creemos estar escuchando.
Una casa, una actriz y un espacio que se vuelve amenazante

Otro de los mayores logros de Undertone es construir terror a partir de recursos mínimos. Gran parte de la película transcurre en una única casa y está sostenida casi exclusivamente por la presencia de Nina Kiri, quien transmite con credibilidad el progresivo deterioro de Evy. La vivienda se transforma poco a poco en un laberinto emocional: pasillos, habitaciones y escaleras adquieren una carga inquietante, mientras los audios parecen expandirse más allá de los auriculares y contaminar el espacio. Tuason aprovecha la repetición de ambientes para generar encierro y desgaste psicológico, haciendo que el terror surja menos de lo que vemos que de lo que imaginamos que podría manifestarse fuera de campo.
No es casual que la protagonista sea podcaster. Esta elección resulta especialmente acertada. Acostumbrada a investigar historias extrañas a través de testimonios y grabaciones, Evy se mueve inicialmente desde una posición racional y analítica. Sin embargo, a medida que profundiza en los archivos, esa distancia profesional comienza a desmoronarse.
La casa se transforma progresivamente en un laberinto emocional. Cada habitación, cada pasillo y cada escalera adquieren una carga inquietante. Los audios que escucha Evy parecen expandirse más allá de los auriculares y contaminar la arquitectura de la vivienda. Lo que en un comienzo es un entorno cotidiano termina convirtiéndose en un territorio hostil donde cualquier rincón puede ocultar una amenaza.
Tuason aprovecha inteligentemente la repetición de espacios para generar una sensación de encierro y desgaste psicológico. A medida que la protagonista pierde sus certezas, la casa también parece perder su estabilidad. A pesar de que el espectador conoce cada ambiente, nunca deja de sentir que algo puede aparecer o manifestarse fuera de campo. De esta manera, el terror no surge de la aparición de criaturas o de grandes efectos visuales, sino de la tensión constante entre lo que escuchamos y lo que imaginamos que podría estar ocurriendo en esos espacios vacíos.
Duelo, maternidad y figura femenina

Uno de los principales temas que presenta la película es la manifestación del duelo. Mientras escucha e investiga las grabaciones, Evy atraviesa una situación emocional extrema: el cuidado de una madre agonizante y un embarazo no esperado.
Ese estado de vulnerabilidad conecta con la presencia de Abyzou, figura del folclore asociada a los embarazos, la pérdida infantil y la destrucción de vínculos familiares, temas que resuenan tanto en la situación de Evy como en la historia de Darren y Jessa.
Inspirada en la experiencia de Tuason al cuidar a sus padres durante enfermedades terminales, la película entrelaza el dolor de presenciar su sufrimiento y convierte la casa en un espacio liminal entre la vida y la muerte, donde Evy funciona como una suerte de alter ego del director.
Durante buena parte del film nunca queda claro si Evy está siendo acosada por una entidad o si el duelo, el agotamiento y la culpa están alterando su percepción. Una lectura interesante es que Evy y Jessa funcionan como espejosparciales. Ambas son mujeres atravesadas por pérdidas y ambas intentan comprender algo que las excede. La diferencia es que Evy comienza como observadora y termina absorbida por aquello que investiga.
La sombra de La última ola

Más allá de las comparaciones habituales con el found footage y el horror tecnológico contemporáneo, Undertone mantiene un interesante parentesco con La última ola de Peter Weir. La conexión no pasa por elementos argumentales concretos, sino por una misma concepción del terror: la irrupción gradual de una realidad oculta que amenaza con desbordar el mundo cotidiano.
Weir trabajaba esa idea a través de sueños, tormentas y presagios vinculados a saberes ancestrales. Ian Tuason la traslada al terreno de los podcasts, los auriculares y los archivos digitales. La tecnología cambia, pero permanece la misma pregunta: ¿qué sucede cuando algo que no comprendemos comienza a filtrarse en nuestra realidad?
En ambos filmes, los protagonistas parten de una posición racional. David Burton intenta explicar lógicamente los fenómenos que lo rodean, mientras que Evy aborda lo paranormal desde una investigación aparentemente objetiva para su podcast. Sin embargo, los dos terminan enfrentándose a experiencias que desafían cualquier explicación convencional.
También existe un interesante paralelismo en la manera en que las películas utilizan los elementos sensoriales para anunciar la amenaza. En La última ola, el agua funciona como una presencia inquietante que emerge a través de lluvias, inundaciones y visiones recurrentes. En Undertone, esa función recae sobre el sonido. Los ruidos acuáticos, las reverberaciones y las grabaciones parecen actuar como una versión sonora de la misma advertencia. Antes de que la amenaza adopte una forma concreta, ya se manifiesta como una perturbación perceptiva. El propio título puede leerse como una referencia a ese «tono subyacente» o corriente oculta que atraviesa toda la narración.
Entre el tránsito terrenal y el terror metafísico

Las recurrentes imágenes de escaleras en Undertone refuerzan esta lectura. Del mismo modo que Weir insistía en túneles, cuevas y espacios subterráneos, Tuason utiliza estos lugares de tránsito para sugerir un descenso progresivo hacia aquello que permanece oculto.
La dimensión espiritual constituye otro punto de contacto. Tuason ha señalado en diversas entrevistas la influencia del catolicismo y de los sentimientos de culpa asociados a la fe, elementos que atraviesan la relación de Evy con la muerte y con su madre. En La última ola, aunque desde una perspectiva diferente, también aparece el choque entre una visión racional del mundo y una dimensión espiritual que escapa al control del protagonista.
Por todo esto, resulta más productivo vincular Undertone con la tradición del terror metafísico representada por Peter Weir que limitarla a las referencias habituales de The Blair Witch Project o Paranormal Activity. En ambas películas, el miedo no surge principalmente de los monstruos o de los sobresaltos, sino de la inquietante sospecha de que existen fuerzas invisibles operando bajo la superficie de la realidad.
Conclusión

El mayor logro de Undertone es recuperar una forma de terror basada en la sugestión. Con una única locación, una protagonista prácticamente aislada y un extraordinario trabajo sonoro, Ian Tuason demuestra que no hacen falta grandes despliegues visuales para generar inquietud. La película encuentra su fuerza en aquello que permanece fuera de campo y obliga al espectador a completar los vacíos con sus propios miedos.
Más allá de algunas imperfecciones narrativas, es una experiencia que sigue resonando después de terminada y una de las películas que más miedo me han provocado en los últimos años.
Disponible: Internet
