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Pahanhautoja.

3 minutos de lectura

Por César Arturo Humberto Heil.

Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio.

Desde hace un tiempo a esta parte, el cine nórdico viene cosechando muy buenas opiniones por parte del público y de los críticos. Películas como Lamb (2021) de Valdimar Jóhannsson y Los inocentes (2021) de Eskil Vogt, demuestran no solo una excelente calidad cinematográfica en sus aspectos técnicos y actorales, sino un claro interés por la temática sobrenatural.

En este sentido y en concordancia con esta idea de adentrarse en el mundo paranormal, llega desde Finlandia Pahanhautoja (2022) de Hanna Bergholm, un film que utilizando el terror como género aprovecha para hablarnos de las relaciones familiares disfuncionales, el abuso de poder sobre los hijos y la hipocresía social de una familia de la clase alta finlandesa.

Tinja (Siiri Solalinna) es una preadolescente aspirante a gimnasta olímpica, que vive una vida de fantasía dentro de un seno familiar compuesto por su madre, su padre y su hermano, y que en la superficie se muestra como idílico, maravilloso y perfecto, pero que por debajo ostenta las profundas grietas de una familia disfuncional con graves problemas de relaciones.

Su madre (Sophia Heikkilä) se pasa todo el día grabando videos de su familia ideal, unida y alegre para luego subirlos a un canal de YouTube, mientras que por otro lado presiona constantemente a Tinja para que sea la mejor gimnasta y gane la competencia que se avecina.

Su padre (Jani Volanen), es un ser indiferente, que da lo mismo que esté o no esté. Toca la guitarra y no se mete demasiado en las decisiones familiares. Es el típico hombre pusilánime, que puede soportar y aceptar lo que sea con tal de mantener la imagen de una familia normal, incluso una infidelidad de su esposa.

Y para peor, tiene a su hermano Tero (Reino Nordin) que es un verdadero nerd caprichoso y bastante malvado, que vive espiando a su hermana y acusándola con sus padres.

Tinja descubre a su madre besándose con Matías (Oiva Ollila) un empleado de mantenimiento de la casa. Ante este hecho, no le queda otra que blanquear la aventura contándole que está realmente enamorada de él. Este es el punto de quiebre de Tinja para lo que viene a continuación.

Tinja encuentra en el bosque un huevo sin eclosionar. En un acto de compasión se lo lleva a su casa con el fin de cuidarlo. El huevo, al calor de un enorme peluche, crece y crece hasta dar vida a una horrenda criatura a la que Tinja decide esconder y alimentar. El monstruoso ser, similar a un ave, tiene un extraño vínculo con Tinja, y no solo crece, sino que comienza una metamorfosis en la que va adoptando una forma humana hasta terminar convirtiéndose en el alter ego malvado de Tinja.

El film funciona mejor como un drama familiar que como película de terror. La metáfora de ese otro yo malvado, que aflora luego de ser incubado por la propia Tinja, representa la manera que ella tiene para defenderse de todo aquello que no puede manejar, una madre infiel, un padre que no toma decisiones y que acepta la infidelidad de su esposa y la presión ejercida por su madre para que sea la mejor gimnasta.

Todo esto hace que Pahanhautoja sea un film muy interesante para ver, especialmente para aquellos que les gustan las películas que utilizan un determinado género para contar otra cosa. El verdadero terror está en esa disfuncional familia y no en la criatura salida del huevo, por lo que los que esperan encontrase con una catarata de efectos especiales, sangre y gore, sepan que aquí el miedo pasa por otro lado.

Disponible en MUBI.

Calificación: Muy buena.

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