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1976: Dolor y gloria

3 minutos de lectura

Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Se estrenó en cines 1976, ópera prima de la talentosa actriz chilena Manuela Martelli (vista en “Machuca”, “Como un avión estrellado”), producida por Andrés Wood (el director de “Machuca”y “Araña”). Es un film absolutamente recomendable, como te cuento a continuación.

Por Diego M. Bravo

La flor de mi secreto

Esta coproducción chileno-argentina trata sobre Carmen, aristocrática esposa de un Dr. (una excelentísima Aline Küppenheim), quien viaja a un pueblo costero chileno a supervisar los trabajos de remodelación de una casa de veraneo, en vistas del cumpleaños de uno de sus nietos. Pero cuando el cura párroco del pueblito (Hugo Medina) le pide que cuide a un joven herido de bala, Elías (Nicolás Sepúlveda), le dice que le tenga compasión, porque es un “pobre ladronzuelo”. Las consecuencias imprevisibles trastocarán su apacible vida para siempre, debido a que Elías es seguidor de Allende y estamos en plena dictadura del sanguinario Augusto Pinochet Ugarte, en Chile, durante el año 1976.

Los abrazos rotos

La actriz, ahora devenida en directora, además de guionista (junto a Alejandra Moffat), logra un brillante drama de suspenso, con una trama inquietante que no da respiro. Esto es ayudado por el exclusivo punto de vista de Carmen que ocupa toda la narración. Por eso mismo, somos partícipes de todos los miedos y situaciones traumáticas a las que se ve sometida ella.

La magistral actuación de esta notable actriz, es fundamental para empatizar, tanto con ella como con la trama que se cuenta. Carmen sale expulsada de su zona de confort y por primera vez en su vida se compromete con el prójimo en forma concreta, más allá de sus actos de beneficencia bien pensante y clasista. Pero a su vez, su inexperiencia en estas lides, le hacen sospechar, junto con nosotros, de casi todos los personajes que se cruzan en su camino. Esto no solo se da con el párroco, pero es tanta la adrenalina que nos hace acompañarla en este viaje lleno de miedo y peligros invisibles, que potencian el relato a través de una hora y 35 minutos de duración.

Martelli es una excelente directora de actores. Cada uno de los que forman parte del elenco brillan en sus roles ocasionales, sobresaliendo la protagonista encarnada en forma magistral por Aline Küppenheim (vista en “Una mujer fantástica”, “El bosque de Karadima” y “Machuca”, todas destacadas obras del cine trasandino). También son de mencionar los locales Germán Da Silva (como el hombre buzo) y Mora Recalde (la enfermera).

La piel que habito

Merecidamente este film fue premiado en el Festival de Atenas, Jerusalén y Palm Springs como Mejor Directora para Martelli, y en este último como Mejor Film Iberoamericano, además. Y en el Festival de Tokio, como Mejor Actriz, para Küppenheim. Todos merecidos reconocimientos para un film insoslayable e imperdible, que adopta un punto de vista férreo y decisivo, narrando un hecho puntual de la historia latinoamericana con absoluta maestría y grandes dosis de suspenso y contenido dramático por igual.

Por todas estas razones recomendamos fervientemente el visionado de 1976 y vislumbramos un gran futuro para Manuela Martelli con sus próximas obras y deseamos ver más actuaciones tan brillantes como las que nos brindó esta gran profesional de la actuación, como lo es Aline Küppenheim.

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