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Llaman a la puerta: Para evitar el apocalipsis

4 minutos de lectura

Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Si hay un tema que perturba y obsesiona al realizador y guionista M. Night Shyamalan, es el fin del mundo. Ya había incursionado en esta temática en sus anteriores filmes Signs (2002) y The happening (2008). En ambas películas la responsabilidad de un futuro calamitoso está puesta sobre la raza humana. Allí, las malas acciones hacia nuestro planeta son la principal causa de la llegada del apocalipsis.

Por César Arturo Humberto Heil

En su nueva película Llaman a la puerta (2023) y luego del fracaso de Old (2021), el director de El sexto sentido retoma el tema y lo hace con un filme discreto, de bajo presupuesto, pero sumamente profundo con relación a esta idea de que en algún momento la humanidad puede desaparecer de la faz de la tierra.

Una pareja gay compuesta por Eric (Jonathan Groff), Andrew (Ben Aldridge) y su hija adoptada Wen (Kristen Cui) deciden pasar un fin de semana en una cabaña alejada del mundanal ruido con la intensión de descansar. Lo que no saben es que hasta allí llegarán Leonard (Dave Bautista), Redmond (Rupert Grint) Sabrina (Nikki Amuka-Bird) y Adriane (Abby Quinn), un grupo de desconocidos que irrumpirán en la cabaña con un perturbador mensaje que tiene que ver con espantosos desastres naturales. Estos se cumplirán cada una hora si los otros miembros de la familia no eligen a uno para sacrificarse en bien de la raza humana.

Con este brutal punto de partida, Llaman a la puerta nos introduce en una home invasion muy diferente a las ya vistas. Aquí los motivos por los que ingresan en la cabaña no tienen que ver con una intensión salvaje o malvada de causar daño, sino todo lo contrario. El fin es que entiendan que, si ninguno de ellos es elegido, el fin de la humanidad será un hecho y la única manera de repararlo es sacrificándose. Ante la negativa de Eric y Andrew y en un intento por retrasar lo inevitable, uno a uno los integrantes del grupo liderado por Leonard se entregarán a su destino para sacrificarse en su lugar.

El filme es potente en esta dualidad de los personajes que no desean causar daño y que no quieren que nadie muera. Pero los hechos, expuestos por Leonard a través del televisor cada vez que se cumple una hora, demuestran todo lo contrario. De no tomar la terrible decisión de dar su vida para salvar la de millones, el mundo no tendrá otra oportunidad y se consumirá por las pestes, los desastres naturales y la llamas.

La tensión con la que Shyamalan construye el relato es angustiante. Cada hora que pasa es una calamidad más para el mundo y una exigencia mayor para Eric y Andrew. Estos, atribulados por los acontecimientos, deben tomar una decisión si quieren evitar más muertes. Toda esa carga moral que afrontan los personajes se traslada muy hábilmente a los espectadores por parte del director. El público sufre a la par de ellos la pesada obligación que asumen por ser elegidos para salvar al mundo.

En este punto, Shyamalan se aleja de su mirada pesimista sobre la raza humana y le da una nueva significación al ponerla como motivo de salvación. Si bien se merece las desdichas que le suceden, las posibilidades de ser o no destruida por una fuerza desconocida y suprema se plantean. La responsabilidad de elegir, atributo dado por Dios a Adán y Eva al ponerlos a prueba con la manzana, está en manos del ser humano, quien nuevamente debe decidir sobre su futuro.

Es inevitable no remitirnos a la historia bíblica sobre Jesús de Nazareth y su crucifixión. Este dio su vida para salvar a la humanidad y eso Shyamalan lo sabe. Aquí no hay discursos teológicos y dogmáticos, sino hechos concretos que se resolverán mediante la inmolación voluntaria. Algo similar a lo que había hecho el cineasta ruso Andréi Tarkovsky con su filme El sacrificio (1986).

Conclusión

Con dilemas morales a resolver y una profunda reflexión sobre el ser humano y su insignificancia en relación con poderes superiores de los cuales no podemos escapar, Llaman a la puerta es un filme inquietante y perturbador. La película nos pone frente a la disyuntiva de si una vida vale menos que millones y hasta qué punto uno es capaz de hacer algo por el prójimo a pesar de las consecuencias.

Disponible en: HBO y HBOMax

Calificación: Muy buena

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