Frankenstein de Guillermo del Toro: It’s Alive, It’s Alive
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Frankenstein es una película de ciencia ficción gótica estadounidense de 2025. Esta producida, escrita y dirigida por Guillermo del Toro, basada en la novela homónima de Mary Shelley de 1818. Con fotografía de Dan Laustsen, la música de Alexandre Desplat, la edición de Evan Schiff. La filmación comenzó en marzo de 2024 en Toronto, Canadá y concluyó el 30 de septiembre. Un rodaje adicional tuvo lugar en la Royal Mile de Edimburgo, Escocia en septiembre de 2024.
Por Daniel López Pacha
Reparto
Oscar Isaac (Víctor Frankenstein), Christian Convery (joven Víctor Frankenstein), Jacob Elordi (monstruo de Frankenstein), Mia Goth (Elizabeth), (baronesa Claire Frankenstein), Felix Kammerer (William Frankenstein), Lars Mikkelsen (capitán Anderson), Christoph Waltz (Harlander), Charles Dance (barón Leopold Frankenstein), Lauren Collins (esposa de Hunter), David Bradley (el ciego), Sofía Galasso (Anna-María), Ralph Ineson (profesor Krempe), Burn Gorman (Fritz).
Sinopsis
En su versión más íntima y poética del clásico de Mary Shelley, Guillermo del Toro reinterpreta Frankenstein como una historia sobre la creación, la culpa y la redención. Ambientada en un siglo XIX envuelto en belleza gótica y melancolía, la película sigue a Víctor Frankenstein —un científico obsesionado con desafiar la muerte— y a la criatura que surge de su ambición.
A diferencia de adaptaciones anteriores, esta versión humaniza al monstruo y lo presenta como un ser capaz de sentir amor, dolor y compasión. Su encuentro con Elizabeth, cuñada de Víctor, da lugar a una conexión inesperada que revela la verdadera esencia del alma humana.
Una reinvención humana del clásico de Mary Shelley

Desde su publicación en 1818, Frankenstein ha trascendido generaciones como una de las historias más emblemáticas del terror gótico. Mary Shelley dio vida a un relato que explora la ambición, la soledad y la responsabilidad de crear vida. Víctor Frankenstein, un científico obsesionado con dominar la muerte, termina enfrentando las consecuencias de su experimento al dar vida a una criatura hecha de restos humanos.
A lo largo del tiempo, Frankenstein ha inspirado múltiples adaptaciones cinematográficas, pero pocas han logrado capturar la profundidad emocional del original. La nueva película de Frankenstein 2025, dirigida por Guillermo del Toro, logra precisamente eso: rescatar el alma del clásico mientras lo reinterpreta desde una mirada más sensible y contemporánea.
Del Toro, fiel amante de la historia desde su infancia ofrece una versión donde la criatura ya no es solo un monstruo, sino un ser profundamente humano, capaz de sentir y reflexionar. Este cambio de perspectiva convierte a su Frankenstein en una obra poética y compasiva que honra la esencia de Shelley con una nueva luz.
Un amor reimaginado: el vínculo entre Víctor y Elizabeth

Entre las mayores sorpresas de la adaptación de Guillermo del Toro, está el rediseño del vínculo entre Elizabeth y Víctor Frankenstein. Mientras que en la novela ella era su prometida, aquí se transforma en su cuñada, lo que añade nuevas dimensiones emocionales al relato. Elizabeth deja de ser un mero símbolo del amor perdido para convertirse en la voz moral que enfrenta al creador con su propio reflejo.
Esta reinterpretación no busca romper con el canon, sino expandirlo. Elizabeth, al conocer a la criatura, descubre en ella una humanidad que su creador había olvidado. De este modo, el amor se transforma en una metáfora de empatía y redención, elementos centrales en la visión de Del Toro.
El resultado es una relación más rica, más simbólica, donde el monstruo y la mujer se encuentran en un punto de entendimiento que trasciende el horror. En lugar de centrarse en la tragedia, la película de Frankenstein 2025 convierte ese amor imposible en una reflexión sobre lo que significa aceptar lo diferente.
Arte, ciencia y creación: la estética del nuevo Frankenstein

El paralelismo entre Víctor Frankenstein y Guillermo del Toro es evidente. Ambos son creadores obsesivos, escultores de mundos imposibles. En esta nueva adaptación de Frankenstein, la creación de la criatura es mostrada casi como un acto artístico. La ciencia se mezcla con la sensibilidad del arte, revelando que la creación y la destrucción pueden provenir de la misma fuente.
La fotografía de Dan Laustsen es otro de los grandes pilares del filme. Su uso de la luz y las sombras genera imágenes que parecen pinturas vivientes. Una de las escenas más impactantes muestra a la criatura sosteniendo a Elizabeth con su vestido nupcial manchado de sangre; otra, el cuerpo de Claire entre rosas rojas mientras cae la nieve. Son composiciones que evocan el romanticismo gótico en su máxima expresión.
El diseño de producción es detallado y majestuoso. Cada textura, color y elemento de vestuario está pensado para transportar al espectador al siglo XIX. La paleta de colores —entre turquesas, naranjas y tonos sepia— refuerza la dualidad entre vida y decadencia. El resultado es una experiencia visual deslumbrante, fiel al estilo meticuloso de Del Toro.
Humanidad, perdón y redención

Uno de los momentos más conmovedores de la película de Frankenstein de Guillermo del Toro ocurre cuando la criatura, tras una vida de rechazo, encuentra refugio en una casa donde un anciano ciego lo acoge. Allí aprende sobre el mundo, la literatura y el amor. Esta secuencia, llena de calma y poesía, es una declaración de principios: el verdadero monstruo no es quien parece, sino quien niega compasión.
El perdón emerge como el núcleo emocional del relato. La criatura perdona a su creador, y Víctor, en su búsqueda desesperada, aprende a aceptar su propio error. Esta dimensión espiritual eleva a la película más allá del terror o el drama: la convierte en una reflexión sobre la condición humana.
Las actuaciones de Oscar Isaac y Jacob Elordi aportan profundidad y autenticidad. Isaac encarna a un Víctor desgarrado entre la culpa y la ambición, mientras Elordi interpreta a una criatura de asombrosa ternura. Juntos, dan vida a una historia que conmueve tanto como perturba.
El renacimiento de un mito cinematográfico

En comparación con las versiones clásicas, el Frankenstein de Del Toro (2025) es tanto un homenaje como una renovación. Respeta la filosofía de Shelley, pero la actualiza con una sensibilidad moderna. No hay morbo ni exageración, sino una búsqueda de belleza dentro del horror.
El final transmite un mensaje de esperanza: aunque el enfrentamiento entre creador y criatura es breve, su resolución está impregnada de humanidad. Del Toro demuestra que el corazón de la historia no está en el miedo, sino en el deseo de comprensión.
El Frankenstein de Guillermo del Toro no es solo una adaptación cinematográfica; es una carta de amor al arte, a la vida y a la imperfección. En su visión, el monstruo y su creador son dos caras de la misma búsqueda: la de ser comprendidos.
Conclusión

Con una dirección impecable, una atmósfera gótica cautivadora y actuaciones memorables, esta versión logra lo que pocas adaptaciones han conseguido: hacer que el espectador sienta empatía por el monstruo y admiración por la mente que lo imaginó.
En última instancia, esta película demuestra que los clásicos nunca mueren. Solo esperan a que un nuevo creador —como Del Toro— los despierte con el poder de su imaginación.
Disponible: Netflix
