Los malditos: Culpa, folclore y horror en la Islandia del siglo XIX
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Bienvenidos a una nueva nota de Revista Sincericidio. Si hay historias espeluznantes, son las que se cuentan entre los pescadores de distintas partes del mundo. Estos rudos hombres de mar siempre tienen a mano algún relato en el que lo sobrenatural se mezcla con el folclore local y las supersticiones para dar forma a una narrativa de terror que perdura en el tiempo y en la comunidad. Es el caso de Los malditos (The Damned, 2024), debut en la dirección de largometraje de Thordur Palsson.
Por César Arturo Humberto Heil
Ambientada en una isla de pescadores a mediados del siglo XIX y durante un duro invierno, una comunidad de pescadores liderada por Eva (Odessa Young), viuda y empresaria pesquera que ha continuado el legado de su esposo fallecido, se ve enfrentada a un dilema moral que terminará socavando las entrañas del grupo y los llevará a un laberinto de horror y paranoia del que no tendrán regreso.
Todo comienza cuando, tras enfrentar problemas en las reservas de comida y en la pesca debido al inclemente clima, descubren que un barco ha quedado encallado en una zona rocosa, a algunos kilómetros de la costa, y se está hundiendo. Saben que, si salen a ayudarlos, deberán dar alojamiento y alimentos a los sobrevivientes, lo que pondría en peligro su propia supervivencia. Eva, como líder del grupo, debe tomar una decisión: no ayudar y tratar de recuperar parte de la carga para mejorar las reservas de comida. Una decisión que resultará fatídica.
Luego de recuperar algunos cuerpos y colocarlos en ataúdes de madera improvisados, Helga (Siobhan Finneran), la cocinera del grupo comienza a preocuparse por las posibles consecuencias y habla sobre los Draugar, figuras del folclore islandés asociadas con la culpa y la condena. Estos seres, fallecidos trágicamente, simbolizan la responsabilidad colectiva y el castigo ancestral que se cierne sobre la comunidad ante una situación moralmente condenable. Según la leyenda, regresan para atormentar a los vivos hasta llevarlos a una muerte cruel.
Folk horror y culpa colectiva
El filme explora de manera magistral el poder de la culpa, el castigo y la redención, y muestra cómo una leyenda popular y ancestral puede instalar el miedo y socavar la psiquis de una comunidad compuesta, en su mayoría, por personas incultas y fervientes creyentes en el mundo paranormal y espiritual.
La narrativa conjuga la visceralidad del cine de género con el folk horror local, y lo hace a un ritmo pausado, muy típico del cine nórdico, sin demasiados sobresaltos, pero sin perder el foco en la presencia de una amenaza que parece castigarlos.
El guion, escrito por Jamie Hannigan y el propio Thordur Pálsson, juega constantemente con la doble interpretación: ¿son realmente víctimas de los Draugar o es el miedo al castigo por lo que han hecho lo que los conduce a ese final inexorable?

Los malditos es un filme duro y hostil, como el clima en el que transcurre la historia. Aprovecha la belleza gélida del paisaje islandés para retratar una de esas historias de aparecidos que los marinos cuentan en sus reuniones después de la pesca, mientras beben alcohol para espantar el frío y, quizás, la culpa.
Para muchos espectadores, especialmente aquellos que esperan un filme de horror convencional, la propuesta puede resultar lenta. Aquí el terror se construye por capas, que se superponen hasta consolidar una sensación de agobio y miedo a lo desconocido. En cambio, quienes disfrutan del folk horror y del terror psicológico encontrarán una experiencia inquietante y sólida.
Conclusión

Con Los malditos, Thordur Pálsson entrega una ópera prima atmosférica y moralmente perturbadora. Sin la necesidad de apoyarse en el susto inmediato, la película indaga en la culpa como motor narrativo y en el peso de las decisiones colectivas frente a la supervivencia. Entre la superstición y la sugestión, el film deja abierta una pregunta inquietante: ¿el verdadero monstruo proviene del folclore o nace de la conciencia humana?
Disponible: HBO Max
