Rescate imposible: acción sin frenos y violencia desbordada en la selva filipina
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Bienvenidxs a una nueva nota de Revista Sincericidio. Todos sabemos que los filmes de acción pura y dura tienen su “nicho” de espectadores, a quienes les encanta ver volar por los aires a los malos en medio de una enorme bola de fuego o cómo una metralla barre de un plumazo a una docena de enemigos como si fueran palos de bowling. Imposible negarse a ese festín de tiros, sangre y explosiones. Rescate imposible (Land of Bad, 2024), del director William Eubank, es uno de esos filmes que le hace honor al género y le da exactamente lo que quiere al fanático sin pretender mucho más.
Por César Arturo Humberto Heil
Explosiones, tiros y un festín para fanáticos del cine bélico
Todo comienza con una misión en Filipinas para rescatar a un objetivo. Pero como queda aclarado en una breve frase premonitoria mientras están volando hacia el lugar —“Sólo hace falta un día de mierda para cambiar tu perspectiva”—, las cosas no van a salir como estaban planeadas y la misión se va a ir literalmente al retrete.
El novato sargento Kinney (Liam Hemsworth), quien está a cargo de la conexión con el dron de apoyo controlado por el capitán Reaper (Russell Crowe) y la sargento Nia Branson (Chika Ikogwe), será uno de los pocos sobrevivientes de su equipo y deberá luchar por su vida ante una embestida de enemigos que los han descubierto y no cesarán en su búsqueda por acabar con él.
Tiros, líos y cosa golda
Rememorando a Oaky, ese querido personaje de Manuel García Ferré, Rescate imposible es un filme con muchos tiros, líos y asuntos turbios que no se detiene ni un instante y donde la acción predomina por sobre la trama.
La primera complicación es que, en el lugar, irrumpe un personaje que no estaba en los planes y que tira toda la misión por la borda al asesinar al líder del campamento, obligando al grupo a intervenir antes de lo previsto. La segunda dificultad es que la misión debe completarse a ciegas porque se pierde la conexión con el dron durante un largo tramo.

Las batallas incluyen todo tipo de elementos: desde municiones, bombas, misiles, granadas hasta enfrentamientos cuerpo a cuerpo, tiros y machetes. La puesta en escena aprovecha al máximo la selva como terreno hostil, transformándola en un campo de batalla bellamente iluminado por el director de fotografía Agustín Claramunt.
Falta de contexto y violencia desmedida
Uno de los principales aspectos negativos de esta producción es la escasa introducción y la falta de profundización sobre el contexto y marco históricos. El guionista David Frigerio y el director William Eubank solo le dedican al comienzo unas líneas explicativas. A su vez, el filme se excede con una violencia desmesurada e innecesariamente morbosa, dado que incluye torturas y una agresión humana muy cruda y brutal. Incluso entre los soldados estadounidenses se debate brevemente lo que significa la guerra: hombres asesinando a otros hombres. Pero ese atisbo de reflexión no se desarrolla totalmente en el guión.
Reaper y Kinney: una dupla que merecía más
En cuanto al final del largometraje, se trata de un cierre rebuscado y forzado, que intenta dejar un sabor dulce con una propuesta romántica de un personaje que apenas fue desarrollado durante el filme. El objetivo es generar cierta empatía, mas no lo logra. En lugar de esta última escena forzada, hubiese sido preferible y más emocionante un desglose del vínculo interesante que se formó entre Reaper y Kinney, una dupla que se sostiene a través de una conexión tecnológica, pero que sugiere un lazo emocional más potente que cualquier subtrama amorosa improvisada.

Una tendencia en aumento
Rescate imposible se suma a una oleada de cine bélico contemporáneo con estéticas hipermasculinas, cámara en mano, y una ética simplificada al extremo. Films como Extraction (2020) de Sam Hargrave, Ambulance (2022) de Michael Bay o incluso 13 Hours: los soldados secretos de Bengasi (2016) también de Michael Bay comparten este tono: ritmo frenético, protagonistas estoicos, villanos inhumanos y escenarios exóticos como telón de fondo. En este sentido, William Eubank abandona las atmósferas sci-fi de The Signal (2014) o Underwater (2020) para sumarse a una tendencia más táctica y militarista, muy al gusto del streaming.
La interpretación de Liam Hemsworth se sostiene más en el físico que en la emoción, mientras que Russell Crowe, desde su puesto de operador de dron, aporta cierto carisma veterano, aunque sin demasiada profundidad. El film no busca una conexión emocional con el espectador: busca mantenerlo tenso, alerta, estimulado visualmente.
Conclusión
Rescate imposible no pretende ser más que lo que es: una película de acción lineal, ruidosa y contundente, sin matices dramáticos ni discurso ético. Aporta adrenalina y espectáculo visual, pero carece de peso narrativo y emocional al no ahondar más en los personajes. Es un producto funcional para fanáticos del género, ideal para una noche sin demasiadas pretensiones.
Disponible: Netflix
