INSIDE OUT #37 | Entrevista a Mark Burnham: “Tuve el privilegio de interpretar a Leatherface honrando a quienes estuvieron antes que yo.”
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Previo a convertirse en la encarnación más reciente de Leatherface, Mark Burnham construyó su oficio en el teatro, en la TV y en años de audiciones. Su trayectoria es la de un actor que entiende la actuación como un oficio de precisión, silencio y colaboración, y que ha transitado desde el absurdo de Quentin Dupieux hasta los extremos de Lowlife y el terror físico de Texas Chainsaw Massacre (2022).
En esta charla hablé con él sobre aquello que permanece de sus primeros años en el escenario, como la quietud, la escucha y el uso del cuerpo, de la responsabilidad que implica que un director escriba una película a partir de su presencia, y de cómo abordar personajes que no se desarrollan a través de los diálogos o las palabras. Reflexiona sobre el peso de interpretar a un ícono del terror sin convertirlo en una imitación, sobre la necesidad de comprender (aunque no justificar) a los villanos, y sobre por qué el género de terror sigue hablándole de una manera tan íntima al espectador.
Lo que emerge no es solo el intérprete de un monstruo, sino un actor que toma su oficio con seriedad, que valora el trabajo invisible de todo el equipo y que, a pesar de la sombra que proyecta Leatherface, insiste en que su verdadero trabajo es el de servir a la historia y a la visión del director.
Por Guillermo Martínez
GM: Mucho antes de que el público te conociera como Leatherface, te formaste como actor en el teatro y trabajaste durante años en televisión. Cuando miras hacia ese Mark Burnham que todavía estaba formándose, ¿qué parte de ese actor sigue presente hoy en vos?
MB: Todo soy yo, pero me beneficio de una mayor comprensión de la naturaleza y la experiencia humana. Aquellos primeros intentos fueron realizados sin un proceso identificable a partir del cual pudiera construir un personaje.
GM: Tu formación teatral y tu posterior trabajo frente a una cámara pertenecen, en apariencia, a mundos muy distintos. ¿Hay algo que aprendiste en el escenario sobre presencia, escucha o el uso del cuerpo, que se haya convertido en una herramienta fundamental para tu trabajo en cine?
MB: En mi primera clase de actuación aprendí a utilizar la quietud. Tuve una experiencia en el escenario en la que, instintivamente, me quedé completamente inmóvil y simplemente describí las imágenes presentes en el texto. Por suerte, se trataba de un monólogo de Sam Shepard que estaba interpretando, así que las imágenes ya estaban incorporadas en el texto. Ese “éxito” fue invaluable para mi comprensión de la dinámica con el público y de cómo generar un vínculo con él.

GM: Quentin Dupieux dijo que después de verte en Wrong quedó tan fascinado con tu trabajo que decidió escribir Wrong Cops alrededor de tu personaje. ¿Qué ocurre con un actor cuando un director no solamente quiere volver a trabajar con él, sino que empieza a imaginar una película a partir de su presencia?
MB: Me quedé completamente sorprendido cuando descubrí que Quentin quería volver a trabajar conmigo. En ese momento llevaba 20 años recorriendo Hollywood, haciendo audiciones (con un éxito moderado), y eso nunca me había sucedido. Me dio un gran impulso y confianza, pero también una sensación de responsabilidad, tenía que estar a la altura y responder a la confianza que él había depositado en mí.
GM: Trabajaste con Dupieux en un cine muy particular, donde el humor, el absurdo y la incomodidad conviven de una manera poco convencional. ¿Te cambió esa experiencia la manera de pensar qué puede hacer un actor cuando una escena no sigue las reglas habituales de la lógica o del realismo?
MB: Observo a cada personaje sin juzgarlo ni analizar en exceso lo que hace o la manera en que vive. Así que noté el humor, pero no lo “interpreté” deliberadamente. Lo que interpreté fueron los deseos del personaje y su historia personal. Ya sea que yo aporte ese trasfondo por razones temáticas o que esté escrito en el texto para mí, creo que es mejor para la historia limitarme a eso y dejar que el director decida cómo revelar el personaje al público. Si interfiriera en su capacidad para contar su historia, estaría limitándolo, y trato por todos los medios de no hacer eso. Mi intención es servir a su historia tal como yo la veo y, al mismo tiempo, adaptarme a la manera en que el director me va guiando durante el proceso.

GM: En Lowlife interpretaste a Teddy “Bear”, un personaje extremo y profundamente perturbador. Dijiste que, para que un villano funcione, su maldad tiene que estar por encima de lo que el público pueda considerar razonable. Con los años, ¿descubriste que los personajes más oscuros son más interesantes cuando intentás comprenderlos, o cuando aceptas que no necesitas justificarlos?
MB: Tengo que comprender, al menos en relación con un tema, el “porqué” de que el personaje haga lo que hace dentro de la historia. Si logro hacer eso correctamente, entonces mi interpretación se convierte en algo colaborativo con la visión del director y quizás permite mostrar algo en lo que él o ella no había pensado anteriormente. Creo que esa es una manera ideal de trabajar.

GM: Leatherface es un personaje que no puede apoyarse en el diálogo para explicar quién es. Gran parte de su identidad depende del cuerpo, el ritmo, la respiración y la manera en que ocupa el espacio. Después de interpretarlo, ¿cambió tu manera de pensar en todo lo que un actor puede comunicar más allá de las palabras?
MB: Era muy consciente del poder de las máscaras gracias a mis estudios universitarios sobre la historia del teatro. Los griegos utilizaban máscaras hace miles de años para transmitir diferentes elementos de los personajes. Por eso, no tuve ningún reparo en interpretar a un personaje silencioso como Leatherface. Más bien sentí que era la elección correcta para interpretarlo porque sabía cómo utilizar las convenciones del teatro clásico dentro de una historia de terror moderna. Sentía que sabía cómo abordarlo desde el comienzo del rodaje, cómo interpretar las indicaciones del director y llevarlas a la práctica en aquello que estuviéramos haciendo en cada momento.
GM: Cuando interpretás un personaje tan asociado a una actuación previa y tan poderosa como la de Gunnar Hansen, existe una tensión inevitable entre respetar una tradición y encontrar algo propio. ¿En qué momento sentiste que dejaste de preguntarte qué había hecho otro actor y empezaste a preguntarte quién era tu Leatherface?
MB: Bueno, en Texas Chainsaw Massacre de 2022, dirigida por Fede Álvarez y producida por Legendary Entertainment, tuve extensas conversaciones con los productores precisamente sobre esto. No sentía ninguna presión al respecto porque me contrataron específicamente para interpretar al personaje de la manera en que Gunnar lo habría hecho si lo estuviera interpretando hoy. Lo consideré un honor y un desafío darle vida a Gunnar en esta película. Lejos de tratarse de una imitación, tuve que extrapolar mi impresión de cómo Gunnar realizaría determinados movimientos y secuencias, y luego llevar esa interpretación a la vida.
Así que, mientras que en una interpretación “normal”, con diálogos, buscaría sacar la escritura de la página y darle vida basándome en el personaje, en esta película sentí que tenía que hacer exactamente lo mismo, pero a través de los movimientos. Y sentí que logré alcanzar bien ese nivel de comunicación. Al menos, durante el rodaje, los productores estaban satisfechos con lo que estaba haciendo. Y desde el estreno de la película, mientras viajo por distintas convenciones de terror y conozco fans de todo el mundo, también escucho de ellos comentarios muy elogiosos sobre la caracterización.
El 99 % de las personas que conozco en mi mesa reaccionan a mi interpretación destacando lo parecida que fue a la de Gunnar, así que también me siento muy bien con respecto a eso. La película todavía aparece en la portada de la sección de terror de Netflix después de más de cuatro años, y Netflix también debe estar satisfecha con ella, porque acaba de acordar exhibir The Texas Chain Saw Massacre de 1974 en la plataforma al mismo tiempo. Diría que es un voto de confianza de un millón de dólares.



GM: También trabajaste como productor y te involucraste en distintos aspectos de la realización cinematográfica. ¿Te cambió la manera de actuar descubrir cuánto de una interpretación depende de personas que el espectador nunca ve, como el montaje, el sonido, la fotografía o el diseño de producción?
MB: Tengo una apreciación artística por cada una de las disciplinas involucradas en la realización cinematográfica. Me esfuerzo por ser un artista colaborativo junto a cada una de las personas que trabajan en el set, porque creo que eso permite hacer la mejor película posible.
GM: Pasaste por proyectos muy distintos, tanto en televisión como en cine independiente, comedia, personajes dramáticos y ahora una figura central del cine de terror. ¿Qué encontrás en el género de terror que no encontrás en otros géneros, más allá del hecho evidente de que permite interpretar personajes extremos?
MB: Creo que el género de terror ha perdurado durante tanto tiempo porque habla con el espectador de una manera extremadamente personal. Todos tenemos nuestros propios monstruos debajo de la cama. Y siento que yo tengo algo que aportar a esa ecuación.


GM: Leatherface puede convertirse fácilmente en la imagen que eclipsa el resto de una carrera. Cuando alguien te reconoce hoy y piensa primero en ese personaje, ¿lo sentís como una responsabilidad, como un privilegio o simplemente como una parte de una trayectoria mucho más grande?
MB: Sin duda siento que tuve el privilegio de interpretar a Leatherface honrando a quienes estuvieron antes que yo.
GM: Pasaste buena parte de tu carrera interpretando personajes incómodos, extraños o directamente aterradores. Si alguien quisiera descubrir quién es realmente Mark Burnham y sólo pudiera ver una película de toda tu carrera, sin elegir Texas Chainsaw Massacre, ¿cuál elegirías y por qué?
MB: Interpreto villanos… tipos malos. No solamente de vez en cuando, sino la mayoría de las veces. Casi exclusivamente. Así que no me parezco a ninguno de los personajes violentos, corruptos o depredadores que interpreto. Sí creo que tengo una buena comprensión de esas personas gracias a los distintos tipos de gente que conocí a lo largo de mi vida. Y utilizo la interpretación artística para darles vida, de la misma manera en que fui entrenado para construir personajes.
No quiero darte una respuesta superficial, pero lo que quiero que la gente sepa es lo que aparece en mi biografía. Me tomo mi arte en serio. Estudié para dedicarme a esto. Después de terminar mis estudios, fui entrenado por personas nominadas y ganadoras de los premios Oscar, Emmy y Tony, así como por autores ganadores del Premio Pulitzer. Entre los directores con los que trabajé hay ganadores de la Quincena de Realizadores de Cannes y de los Student Academy Awards. Me tomo esto en serio como una forma de arte, y así es como llegué a trabajar y a formarme junto a todas estas personas. Y no me rendí cuando las cosas se pusieron difíciles. Esas son las cosas más importantes que hay que saber sobre mí.
